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Mi Parashá – Génesis 9:17

Es preciso considerar a diario cómo las señales y los pactos divinos se manifiestan en nuestras vidas, siendo incluso nuestros propios signos lingüísticos recordatorios internos y externos de esas manifestaciones profundas de la relación entre lo divino y lo humano. Esta relación nos llama a vivir con una mayor conciencia de nuestra conexión con Él para cumplir con nuestras responsabilidades espirituales y éticas.

Se trata de ser más conscientes de las señales que nos rodean y reflexionar sobre el significado de los pactos que hemos hecho, tanto con lo divino como con los demás, lo cual nos invita a vivir con integridad, sabiendo que estamos siempre bajo la protección y la guía divina. Por ello, el mismo arco iris es una señal visible y permanente de este acuerdo entre Él y toda la creación.

Es un recordatorio constante de la promesa divina de no destruir la tierra con un diluvio y de la relación continua entre lo divino y lo humano. Términos como “señal” (אוֹת, ot), con un valor gemátrico de 407, y “pacto” (בְּרִית, brit), nos hablan de esa totalidad que, como estructura divina, se refleja incluso en nuestro mundo, por lo que la universalidad del pacto eterno abarca a toda la creación y a todas las generaciones.

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