
Perlas Cotidianas – Hijos?
Cuando amamos al prójimo y nos tratamos con compasión (Shejiná), su Luz regresa a nuestra consciencia, porque Èl está en el otro y en nosotros.
Un verdadero hijo es aquel que tiene un corazón (Lev) dispuesto a recibir y luego moldear el mundo con lo recibido del Padre Celestial.
Una perla cotidiana nos reitera que, “la persona que se descubre a sí misma como alma, se descubre como parte del Creador.”
La autoexploración espiritual difiere del estima egocéntrico, ya que es camino hacia lo Divino.
Su sapiencia nos reitera que Èl formó nuestras entrañas; nos tejió en el vientre de nuestras progenitoras.
Cuentan que “no se trata de juzgarnos por habernos perdido, sino de enfocarnos en reencontrar el camino de regreso.”
Nuestra “genética espiritual” no está en los cromosomas, sino en la neshamá (alma), que contiene los atributos de su Origen.
“La Shejiná (Presencia Divina) desciende con cada alma, pero se oculta tras las vestiduras del mundo material.”
El Texto de Textos nos revela en Mateo 5:14, “Vosotros sois la luz del mundo…
Amemos nuestras cotidianidades… ¡Transformándonos…!



