
Perlas Cotidianas. Inocentes?
La inocencia, תום, nos llama a no hacer daño o mal a nadie ya que somos responsables incluso de nuestras intenciones.
Él nació Belén,בית לחם, Bet léjem, Casa del pan, para nutrir nuestras vivencias con frutos distintos al pecado.
Una perla cotidiana nos reitera que “la fortaleza del corazón depende del alma”.
Se trata de confíar, bataj בָּטַח, como niños en nuestro Padre Celestial.
Cuentan, que cada paso en falso contiene la posibilidad de encontrar la firmeza del camino correcto.
Él hizo todo por nuestra redención, ג א ולה, Gueulá, pero preferimos nuestra perdición.
La ciudad de Herodes: (הורדוס hordos) nos recuerda que (Hor, הור, con Air, עיר) debemos buscar el hacernos libres del pecado.
El Texto de Textos nos revela en Juan 9:2, “Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras del Creador se manifiesten en él”.
Amemos nuestras cotidianidades, transformándonos



