
Perlas Cotidianas – Templos?
Podemos seguir reproduciendo el modelo de Caín (קַיִן) o simplemente aferrarnos por fe al molde de Abraham
Él es nuestro proveedor (לְסַפֵּק, lesapek), por ende solo somos mayordomos de esta Su obra.
Una perla cotidiana nos reitera que, cuando el alma se acuerda del camino, retorna el rumbo hacia Su destino: el paraíso.
Quienes le ofrendan con ayunos su propia vida, conmemoran (Tisha be Av, תִּשְׁעָה בְּאָב) que Él nos ha rescatado del exilio terrenal.
Cuentan, que no es que algo haya cambiado, sino que nuestros ojos ahora lo ven de una forma distinta: mejorada.
Debemos seguir la influencia de los justos (tzadik – צַדִּיק) en vez de dejarnos influenciar por los injustos.
Hay un nuevo cielo (shamayim – שָׁמַיִם) para quienes le siguen otorgándole lo mejor de sus dones a Él.
El Texto de Textos nos revela en II de Tesalonicenses 2:3, “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, 4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo del Creador como Dios, haciéndose pasar por Dios”.
Amemos nuestras cotidianidades… ¡Transformándonos…!



