
Plan es … para este 2 de Tihsrei
DIA 2.1. ב’ בְּתִשְׁרֵי ה’תשפ”ז
(Bet BeTishrei He’Tashpaz)
Día (ב’): La letra Bet (ב) tiene un valor numérico de 2 en la gematría hebrea. Lleva el apóstrofe (geresh) para señalar su función numérica.
Mes (בְּתִשְׁרֵי): Se mantiene exactamente igual (en Tishrei).
Año (ה’תשפ”ז): Permanece invariable para el año 5787 (5000 + 787).
Segunda Jornada de Festividad
יוֹם שֵׁנִי שֶׁל רֹאשׁ הַשָּׁנָה ה’תשפ”ז
(Yom Sheni Shel Rosh HaShanah He’Tashpaz)
«Segundo día de Rosh Hashaná». En la diáspora y en Israel, el año nuevo judío se celebra durante dos días consecutivos (1 y 2 de Tishrei). Este segundo día abarca desde la puesta del sol del 12 de septiembre de 2026 hasta el anochecer del 13 de septiembre de 2026.
Como segundo día este tiene una particularidad extraordinaria: es el día en que, después del silencio del primer día por coincidir Rosh Hashaná con Shabat, vuelve a escucharse el shofar en la práctica tradicional. Eso nos permite construir una reflexión distinta de la del 1 de Tishrei:
El 1: aprender a escuchar en el silencio.
El 2: responder cuando llega el sonido.
El día de despertar, recordar y responder
תִּשְׁרֵי — Tishrei
Estamos entrando en el segundo día del primer mes de la creación según la tradición rabínica. Pero hay algo que debemos recordar: Tishrei no es simplemente “un día especial”. Es una puerta hacia un proceso: Rosh Hashaná → Aseret Yemei Teshuvá → Yom Kippur → Sucot → Sheminí Atzeret/Simjat Torá. Es decir: coronación → examen → retorno → expiación → alegría → renovación. Por eso el 2 de Tishrei no debería vivirse como una fecha aislada. Es el segundo movimiento de una transformación.
El número 2: ב — Bet
Aquí podemos comenzar con la gematría: ב (Bet), Valor: 2. Y esto es muy sugerente. La primera letra de la Torá es: בְּ (Bet) de: בְּרֵאשִׁית (Bereshit – “En el principio…”), la creación comienza con Bet = 2, por tanto, podemos utilizar el número dos como símbolo de: relación, encuentro, contraste, testimonio o elección. El uno dice: Yo soy, el dos introduce: yo y el otro. Y ahí comienza la verdadera espiritualidad. Porque no puedo amar a Dios ignorando al prójimo.
El segundo día nos saca del “yo”. Esto es particularmente importante para el crecimiento integral. El primer día puede llevarnos a preguntar: ¿Quién soy?, el segundo: ¿Cómo me relaciono? Por eso el 2 de Tishrei puede convertirse en un examen de: matrimonio, familia, amistades, trabajo, comunidad, enemigos, personas que dependen de nosotros, personas a quienes nosotros necesitamos. La espiritualidad que solamente mejora mi interior pero no transforma mis relaciones: todavía está incompleta.
La gran palabra: שׁוֹפָר — Shofar.
El shofar no es simplemente un instrumento musical. En Rosh Hashaná es una llamada. Y aquí podemos hacer una lectura espiritual: el shofar no informa; despierta. No viene a decirte: “aprende algo nuevo”. Viene a decir: “despierta a lo que ya sabes.” Esto es fundamental. Muchas veces nuestro problema espiritual no es: falta de conocimiento. Es: falta de respuesta.
El shofar como despertar de la conciencia
Podemos construir cuatro niveles: קול — Kol ( voz/sonido)
↓
זכרון — Zikarón (memoria/recuerdo)
↓
תשובה — Teshuvá (retorno)
↓
מעשה — Ma’asé (acción)
El sonido provoca recuerdo. El recuerdo provoca examen. El examen produce retorno. El retorno debe producir: acción. Si no llega a la acción: escuchamos el shofar, pero: no despertamos.
La literatura del Zóhar desarrolla profundamente la relación entre sonido, despertar espiritual, juicio, misericordia y las dimensiones superiores de la realidad. Pero aquí debemos ser rigurosos: no debemos decir que el Zóhar predijo algo sobre el 13 de septiembre de 2026. El Zóhar fue compuesto en la Edad Media y sus enseñanzas pertenecen al desarrollo de la mística judía. Lo que sí podemos hacer es utilizar su lenguaje simbólico para preguntarnos: ¿qué necesita ser despertado dentro de mí?
La gematría de שופר — Shofar. Tenemos: ש = 300, ו = 6, פ = 80, ר = 200. Total: 586
No utilizaría 586 para hacer predicciones. Pero podemos observar algo mucho más importante: La palabra está formada por letras que podemos contemplar simbólicamente como: fuerza → conexión → expresión → cabeza/principio. No como una traducción filológica de cada letra, sino como una lectura simbólica cabalística. Y el resultado espiritual sería: la fuerza interior debe convertirse en expresión consciente que vuelva a ordenar nuestra cabeza.
Recordemos: ראש — Rosh (cabeza) y שופר — Shofar. El shofar entra por: el oído, pero busca llegar a: la conciencia. Por eso podemos formular una enseñanza: No basta con oír con los oídos; hay que escuchar con la cabeza y responder con el corazón.
El gran tema del segundo día: la Akedá
Aquí encontramos uno de los aspectos más importantes. Tradicionalmente, en el segundo día de Rosh Hashaná se lee: Génesis 22 el relato de: Abraham e Isaac. La Akedá, la “atadura” de Isaac. Y esto es especialmente significativo para nuestro estudio mesiánico.
יצחק — Yitzjak – Isaac
La raíz: צחק, tz-j-k, se relaciona con: reír, alegría, regocijarse. Isaac es: “el que ríe”. Y aquí aparece una paradoja: el hijo de la alegría entra en: la prueba. Esto nos enseña algo fundamental: la alegría espiritual no significa ausencia de pruebas.
Abraham recibe una prueba que desafía completamente su comprensión. Y camina. Aquí encontramos: אמונה — Emuná – fe/fidelidad. La fe bíblica no es simplemente: “creo que Dios existe”. Es: soy fiel incluso cuando todavía no comprendo todo.
Y aquí aparece Jesús. Desde la lectura cristiana, la Akedá se convierte en una de las grandes figuras anticipatorias de Cristo. Observemos: Isaac hijo amado, llevado al monte, cargando la leña, destinado al sacrificio, pero finalmente librado. Jesús Hijo amado, llevado al lugar del sacrificio, entra voluntariamente en la pasión, muere, y resucita.
Por eso la lectura cristiana ve en Isaac una figura, no una identidad con Jesús. Y hay una diferencia fundamental: Isaac es sustituido por el carnero. Mientras que: Cristo se presenta como el que se entrega.
El carnero y el shofar
Aquí tenemos una conexión bellísima. El animal encontrado por Abraham: אַיִל, Ayil = carnero. Y precisamente el shofar tradicional se fabrica del cuerno de un carnero en muchas comunidades. Por eso el segundo día de Rosh Hashaná une simbólicamente: Akedá + carnero + shofar + memoria + despertar. La memoria de Abraham e Isaac se convierte en: un sonido que despierta al presente.
Y esto nos lleva a una pregunta profundamente cristiana. Si Dios ha intervenido en la historia: ¿qué respuesta produce eso en mí? No solamente: “Dios hizo.” Sino: “¿Qué hago yo ahora?” La revelación genera responsabilidad.
El tratado Rosh Hashaná 16b presenta la famosa enseñanza de los tres libros abiertos en Rosh Hashaná. La imagen rabínica es poderosa: la vida está siendo evaluada. No debemos convertir esto en una descripción literal de un archivo celestial. Es una forma rabínica de expresar: nuestras decisiones tienen consecuencias morales. Y aquí aparece una conexión directa con el Evangelio: “Por sus frutos los conoceréis.” No se trata solamente de: lo que dices creer. Sino: lo que produces.
El cristianismo interpreta la Akedá como una figura que encuentra su plenitud en Cristo; el judaísmo no comparte esa interpretación cristológica. Y aquí aparece una conexión impresionante con nuestro estudio En Mateo 2: Jesús escapa de la muerte. En la Akedá: Isaac escapa de la muerte. En el Evangelio posterior: Jesús finalmente entra voluntariamente en la muerte. Aquí está la diferencia: Isaac es librado del sacrificio. Jesús se entrega al sacrificio. Ésa es una de las grandes inversiones mesiánicas del Nuevo Testamento.
Haz de ese día un: DÍA DE REORDENAMIENTO INTERIOR.
Primera práctica: silencio Dedica un período sin teléfono. Sin noticias. Sin redes. Sin ruido. Pregúntate: ¿Dónde estoy?
Segunda práctica: examen
Escribe cinco áreas: Dios, familia, cuerpo, trabajo, propósito Y coloca una puntuación del 1 al 10. No para castigarte. Para: verte.
Tercera práctica: Teshuvá
Escribe: “Necesito regresar de…” y completa cinco frases. Por ejemplo: necesito regresar de mi orgullo. necesito regresar de mi impaciencia. necesito regresar de mi indiferencia.
Cuarta práctica: perdón
Escribe: ¿A quién debo perdonar? y: ¿a quién debo pedir perdón?
Quinta práctica: Maljut
Pregúntate: ¿Qué cambio concreto demostraría que mi fe es verdadera?
Porque Maljut exige: manifestación.
Y una práctica cristiana muy poderosa
Lee lentamente: Salmo 139:23-24. “Examíname, oh Dios…”
Después: Mateo 6:33 “Buscad primeramente el reino de Dios…”
Después: Romanos 12:2 “Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento.”
Y finalmente: Apocalipsis 21:5. “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.”
Observa la progresión: examinar → buscar → transformar → renovar.
Si queremos aprovechar Libra como símbolo, podemos construir nuestra propia balanza:
En un lado: lo que recibo.
En el otro: lo que doy.
En un lado: lo que sé.
En el otro: lo que practico.
En un lado: lo que digo creer.
En el otro: cómo vivo.
Y preguntar: ¿Está equilibrada mi balanza?
No busquemos “¿qué va a pasar?”
Busquemos “¿qué debo transformar?”
Porque la tradición de Rosh Hashaná coloca delante del ser humano: responsabilidad, juicio, retorno, vida. Y el Evangelio agrega: gracia, reconciliación y vida en Cristo.
No es “¿Qué me traerá Dios este año?” Sino: “¿Qué fruto está produciendo mi vida?”
Pregúntate: ¿Produzco paz?, ¿Produzco reconciliación?, ¿Produzco confianza?, ¿Produzco justicia?, ¿Produzco generosidad?, ¿Produzco sabiduría?, ¿Produzco vida? o, por el contrario: ansiedad, conflicto, orgullo, resentimiento, egoísmo. El fruto revela la raíz.
Conexión con el Árbol de la Vida. Aquí podemos introducir la Cábala.
Las diez sefirot pueden contemplarse como un mapa de cómo la energía divina se conceptualiza desde lo superior hasta su manifestación.
Y el proceso del 2 de Tishrei puede verse así:
Kéter – ¿Quién reina?
↓
Jojmá – ¿Qué estoy percibiendo?
↓
Biná – ¿Qué estoy comprendiendo?
↓
Jesed – ¿A quién amo?
↓
Guevurá – ¿Qué debo corregir?
↓
Tiferet – ¿Cómo equilibro verdad y misericordia?
↓
Netzaj – ¿Qué debo perseverar en hacer?
↓
Hod – ¿Qué debo reconocer con humildad?
↓
Yesod – ¿Qué fundamento estoy construyendo?
↓
Maljut – ¿Qué estoy manifestando?
Aquí está uno de los puntos más interesantes. Rosh Hashaná tiene una dimensión de: מלכות — Maljut – reino. Por eso una pregunta central es: ¿Quién está sentado en el trono de mi vida?
Podemos decir: Dios es Rey. Pero la pregunta práctica es: ¿Quién decide cuando tengo que escoger entre comodidad y obediencia? ¿Quién decide cuando tengo que escoger entre orgullo y humildad? ¿Quién decide cuando tengo que escoger entre venganza y perdón? Ahí descubrimos quién reina realmente.
Tishrei se asocia tradicionalmente con: Libra. Y Libra representa simbólicamente: balanza, equilibrio, justicia, relaciones. Pero quiero mantener la misma cautela que en nuestro estudio anterior: la astrología no debe convertirse en instrumento de adivinación. Para un creyente, las estrellas pueden funcionar como: lenguaje simbólico, pero no como: autoridad sobre el destino.
El 13 de septiembre podemos dibujar una balanza:
Lo que recibo vs. Lo que doy
Lo que exijo vs. Lo que aporto
Lo que sé vs. Lo que practico
Lo que perdono vs. Lo que todavía reclamo
Lo que predico vs. Lo que vivo
Esta última puede ser la más incómoda:
¿Existe equilibrio entre mi doctrina y mi conducta?
Por ello la tradición mística considera ambos días de Rosh Hashaná como una sola jornada extendida llamada Yoma Arichta (“un día largo”), donde la energía espiritual de la Creación y el Juicio Divino alcanza su punto culminante.
El Portal de Libra (Moznayim)
Tishrei es el séptimo mes del calendario bíblico y está regido por la constelación de Libra (Moznayim, que en hebreo significa “balanza”).
La Balanza Divina: Mientras el mundo occidental observa septiembre como el noveno mes, el marco hebreo lo contempla como el séptimo, el número de la plenitud y la santidad (como el Shabat). Es el tiempo en que las acciones del año saliente se sopesan.
Analogía Espiritual: La balanza exige equilibrio entre el dar (Jésed) y la contención (Gevurá). Para el creyente, el 12 de septiembre marca la transición hacia una autoevaluación sincera (Teshuvá), donde se sopesa la coherencia entre lo que se cree, lo que se habla y lo que se ejecuta.
El análisis numérico de los términos centrales de esta fecha aporta entendimiento sobre la transformación interior:
Tishrei (תשרי): Su suma gemátrica es 910 ().
El número 910 es equivalente a multiplicar . El 91 es la cifra de la unión perfecta entre el nombre Divino YHVH (26, el aspecto trascendente) y Adonai (65, el aspecto manifestado en la tierra):
.
Tishrei representa el puente perfecto para revelar la luz infinita dentro de las circunstancias cotidianas y materiales.
Las letras de Tishrei (ת-ש-ר-י): Contienen las tres últimas letras del alfabeto hebreo (Tav, Shin, Resh) dispuestas en orden inverso, concluyendo con la Yud. Esto simboliza el proceso de retorno: tomar el caos o lo incompleto del pasado (Tav-Shin-Resh) y elevarlo hasta la chispa divina inicial (Yud).
El Sonido del Shofar y la Desarticulación del Adversario
El Talmud (Rosh Hashaná 16b) reflexiona sobre el propósito del toque del Shofar durante estos días:
Despertar del Letargo: El sonido del cuerno de carnero penetra el subconsciente para quebrar las defensas del orgullo y las estructuras rígidas del pensamiento.
Confundir al Satán (El Adversario Interno): El Talmud explica que la escucha del Shofar confunde a la inclinación al mal (Yetzer HaRá). Al escuchar el clamor sin palabras del Shofar, la mente lógica cede ante la voz del alma, anulando las acusaciones internas y la culpa.
El número dos tiene otra asociación bíblica: dos testigos establecen un asunto. Esto aparece repetidamente en la Torá y posteriormente en el Nuevo Testamento. Por tanto, podemos hacer una lectura espiritual: mi vida debe convertirse en testigo de aquello que digo creer. Mis palabras dicen: “Dios es amor.” Mi conducta debe mostrar: amor. Mis palabras dicen: “Cristo perdona.” Mi conducta debe mostrar: perdón. Mis palabras dicen: “Creo en la verdad.” Mi conducta debe mostrar: integridad.
Aquí encontramos otra enseñanza del número dos. Podemos vivir divididos: una persona en público, otra en privado. Una: espiritual. Otra: egoísta. Una: generosa. Otra: acumuladora. Una: humilde delante de Dios. Otra: orgullosa delante de los hombres. Rosh Hashaná nos llama a: unificar el ser.
Jesús habla repetidamente de la integridad interior. No quiere: una apariencia religiosa. Quiere: un corazón transformado. Por eso la verdadera Teshuvá no consiste en modificar únicamente la conducta externa. Debe alcanzar: pensamiento, intención, deseo, palabra, acción.
Podemos entonces establecer una diferencia preciosa:
1 Tishrei – Escuchar.
2 Tishrei – Responder.
Porque escuchar sin obedecer puede convertirse en: información. Pero escuchar y actuar se convierte en: transformación.
Te propongo para este día un ejercicio de 7 movimientos.
SILENCIO – Antes de comenzar el día, permanece unos minutos sin teléfono. Respira. No pidas nada. Simplemente: escucha.
MEMORIA. Escribe tres momentos del último año por los cuales dices: “Gracias, Dios.”
RECONOCIMIENTO – Escribe tres cosas que necesitas reconocer: “Aquí me equivoqué.”
TESHUVA – Escribe: “Debo regresar de…” y completa la frase.
RECONCILIACIÓN. Pregúntate: ¿con quién necesito restaurar una relación?
DECISIÓN – Elige una sola conducta concreta que cambiarás. No veinte. Una.
MALJUT. Finalmente: “Señor, que tu Reino se manifieste en esta decisión.”
Yn ejercicio todavía más profundo. Toma las diez sefirot y coloca al lado de cada una: Kéter Mi gobierno / Jojmá – Mi aprendizaje / Biná – Mi comprensión / Jesed – Mi amor / Guevurá – Mi disciplina / Tiferet – Mi equilibrio / Netzaj – Mi perseverancia / Hod – Mi humildad / Yesod – Mis fundamentos / Maljut – Mis resultados.
Después pregunta: ¿Cuál de las diez está más fuerte y cuál está más débil en mi vida?
Ahí puedes descubrir dónde debe concentrarse tu trabajo espiritual.
Podemos mirar el proceso completo: Abraham – escucha / Abraham – obedece / Isaac – se entrega a la confianza / Dios – provee / El carnero – sustituye / El shofar – recuerda / Cristo – se entrega / Resurrección – transforma la muerte en vida. Y entonces aparece una poderosa secuencia cristiana: escuchar → confiar → obedecer → entregar → morir al ego → recibir vida nueva.
¿Qué significa entonces “morir al ego”?
No significa destruir nuestra personalidad. Significa dejar morir: orgullo, necesidad de control, resentimiento, vanidad, autosuficiencia, necesidad de tener siempre la razón. Para que pueda crecer: humildad, confianza, compasión, sabiduría, servicio.
Quizá ésta sea la enseñanza que yo colocaría en el centro del 2 de Tishrei 5787: No es verdaderamente nuevo el año si solamente cambia el calendario. El año se vuelve nuevo cuando: algo nuevo comienza a gobernar dentro de nosotros.
Podemos construir este camino:
שׁוֹפָר — Shofar
↓
Despertar
↓
זִכָּרוֹן — Zikarón
↓
Recordar
↓
תְּשׁוּבָה — Teshuvá
↓
Regresar
↓
אֱמוּנָה — Emuná
↓
Confiar
↓
מַלְכוּת — Maljut
↓
Manifestar
Y desde nuestra perspectiva mesiánica: Cristo debe pasar de ser una doctrina que conozco a convertirse en una realidad que manifiesto.
Después de todo nuestro estudio, creo que hay una sola pregunta capaz de recoger la esencia: Si el shofar representa el despertar de Dios en mi conciencia, ¿qué cosa concreta debo hacer después de escucharlo? Porque ahí está la diferencia entre: religión e transformación, entre: conocimiento y sabiduría, entre: creencia y fe, entre: escuchar y obedecer.
Y quizá podamos resumir el 2 de Tishrei 5787 / domingo 13 de septiembre de 2026 en una frase: “Ayer escuché en silencio; hoy escucho el shofar; ahora debo responder con mi vida.”
Esa sería, desde nuestra perspectiva integral una de las formas más fértiles de entrar espiritualmente en este nuevo ciclo, sin convertir la astrología ni la gematría en instrumentos de predicción, sino utilizándolas como lenguajes de contemplación subordinados a la Escritura y a la transformación de la vida.
Según el Zóhar, Rosh Hashaná no es una mera conmemoración histórica, sino la réplica cósmica del sexto día de la Creación, el momento exacto en que fue formado el primer ser humano (Adam).
Construcción del Maljut (Reinado): En la Cábala, Tishrei representa el despertar de la dimensión de Maljut (el Reino o la Manifestación). Durante este portal, el Rey se encuentra en el campo, accesible a la oración directa.
Coronación y Colectividad: El Zóhar enseña que en el segundo día de Tishrei se consolida el decreto para el año entrante. La clave mística consiste en trascender el ego individual (Yo) para conectarse con la conciencia colectiva (Nosotros), pidiendo bendición y sustento no solo para la propia vida, sino para el bienestar del entorno.
Nuestro PLAN…es ….
Ver en el Reinicio el Espacio de la Conciencia
Lograr un balance de Vida en pro de realizar una auditoría honesta de hábitos, pensamientos y compromisos asumidos en el ciclo saliente.
Buscar Restauración y Perdón para sanar desacuerdos activamente antes del día de Yom Kipur.
Sembrar nuevas intenciones para diseñar los proyectos del nuevo año desde la humildad y el servicio, reconociendo el origen del sustento.
Silencio y Escucha para reservar momentos de contemplación para conectar con la esencia vital (Neshama).



