
Mi Parashá – Génesis 26:5
Este versículo destaca la importancia de la obediencia y la fidelidad de Abraham a la voluntad divina. Desde una perspectiva cabalística, “escuchar la voz de Dios” implica más que simplemente oír palabras; es una alineación completa con la intención y la esencia divina. Abraham es presentado como un modelo de conexión espiritual y de fe absoluta, no solo porque cumplió con los mandamientos explícitos, sino porque también fue capaz de internalizar los principios divinos y vivir de acuerdo con ellos.
El versículo menciona mishmarti (mi mandato) מִצְוֺתַי valor gematrico de 546, se refiere a los principios generales de protección espiritual, mitzvotai (mis mandamientos) son los mandamientos que tienen un componente tanto físico como espiritual y sugiere un ciclo de acciones sagradas que no solo santifican al individuo, sino que también tienen un impacto en el mundo en general.
Chukotai (mis estatutos) son leyes que trascienden la lógica humana, y son seguidas por pura fe y torotai (mis enseñanzas) תוֹרֹתַי (Torotai), valor gematrrico de 616, representa el conocimiento divino en su totalidad, revelado a través de la Torá, que en la Cábala representan diferentes niveles de leyes y principios espirituales y cada uno tiene un significado profundo, ya que este valor corresponde a la palabra “Torah” (enseñanza), y sugiere el camino completo de vida enraizado en la revelación divina.
La palabra “Escuchar” שָׁמַע (Shama) tiene un valor gemátrico de 410, que resuena con la idea de conexión profunda entre lo humano y lo divino. “Shama” implica no solo escuchar con los oídos, sino con el alma, una integración completa de la voluntad divina.
Este versículo enfatiza la importancia de vivir en obediencia y armonía con la voluntad divina, como lo hizo Abraham. En la tradición cabalística, se entiende que la obediencia no es una simple sumisión ciega, sino una alineación con el flujo de la creación y los principios divinos. La vida de Abraham fue un ejemplo de cómo, al escuchar y cumplir los mandamientos, preceptos y estatutos del Creador, no solo uno mismo es bendecido, sino que se convierte en un canal de bendición para el mundo entero.
Desde la perspectiva de la gematría, el número 410, asociado con “Shama” (escuchar), sugiere que la verdadera conexión con el Creador requiere una profunda atención y apertura espiritual. Esto es un llamado para que nosotros también cultivemos esa capacidad de escuchar, no solo con nuestros oídos, sino con nuestro corazón y alma, para poder alinearnos con el propósito divino.
En nuestra vida cotidiana, este versículo nos invita a reflexionar sobre cómo escuchamos la “voz” divina en nuestras propias vidas, ya sea a través de las circunstancias, los desafíos o las intuiciones que recibimos. También nos anima a vivir de acuerdo con principios que trascienden lo lógico, confiando en que al hacer esto, estamos cumpliendo nuestro propósito en el mundo.



