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Resplandor… para iluminar nuestro entendimiento…

La fe (Emuná, אֱמוּנָה) no es solo una virtud, sino como una condición fundamental para recibir la Luz divina y mantener la conexión con la realidad espiritual.

Cuando hablamos de “no perder la fe”, el Zóhar lo aborda desde varios ángulos:

El Zóhar enseña que la Emuná es el fundamento de los mundos superiores y de la creación misma. Perder la fe, desde esta visión, es como desconectarse de la fuente de vida.

Zóhar I, 1b (Parashat Bereshit): “El mundo se sostiene sobre la Emuná, y sin ella no puede existir.”

Esto significa que incluso si uno no ve resultados, mantener la Emuná permite que las bendiciones sigan fluyendo, aunque de forma oculta.

La Emuná es vista como una fuerza espiritual femenina, que recibe la Luz del Creador.

Zóhar I: “Todo se apoya en la fe (Emuná), incluso el universo.”

En muchas secciones del Zóhar, se enseña que la Shejiná (Presencia Divina) se manifiesta sólo cuando hay fe.

También conecta la fe con el Shabat y el Maná, que caía solo si el pueblo de Israel tenía fe en que Dios lo proveería (Zóhar, parashat BeShalach).

El Zóhar no utiliza el concepto de “fe” como se usa en la filosofía occidental (como creer sin pruebas), sino que usa siempre Emuná como un estado del alma que permite conexión directa con la Shejiná (la presencia divina).

En muchos lugares, el Zóhar enseña que: “Israel se adhiere a la Emuná”,
lo cual significa que vivir con Emuná es un acto de unificación con la Divinidad, no simplemente aceptar ideas.

Fe en momentos de oscuridad

Una de las enseñanzas más poderosas del Zóhar es que la verdadera fe se revela en los momentos en que la Luz está oculta, es decir, en la oscuridad emocional, espiritual o física.

Zóhar II, 184a (Parashat Pinjás): “Cuando la oscuridad rodea al hombre, y él se mantiene firme en la Emuná, entonces la Luz superior lo rodea aún más.”

Esta es la llamada “Or Makif” – la luz que rodea al alma, incluso si no se ha revelado internamente aún. No perder la fe activa esta luz que protege y guía desde el plano superior.

Emuná como vínculo con la Shejiná

La Shejiná (la presencia divina) se manifiesta solo en quien mantiene la Emuná, incluso en la dificultad.

Zóhar III, 289a (Parashat Vayelej): “La Shejiná mora solo con quien tiene Emuná; si se debilita la fe, se aleja la presencia divina.”

Entonces, perder la fe debilita la unión con lo Divino, mientras que conservarla atrae la presencia de Dios.

La Emuná despierta todas las bendiciones

Zóhar I, 262b (Parashat Vayishlach): “Todas las bendiciones del mundo vienen por el mérito de la Emuná. El que se mantiene firme en su fe, abre las puertas de arriba.”

Aquí el Zóhar indica que no es solo una actitud emocional, sino una clave espiritual para activar los mundos superiores.

Emuná como trabajo espiritual diario

El Zóhar enseña que la fe debe renovarse cada día, especialmente cuando uno no siente claridad.

Zóhar II, 83a (Parashat Tzav): “El justo (tzadik) cada día comienza con Emuná renovada, como si nada supiera, solo confiando en su Creador.”

Esta renovación constante protege el alma del desgaste espiritual.

❝ Cuando el alma cae en desesperación, la Emuná la levanta;
cuando la mente no entiende, la Emuná ve. ❞ – Zóhar, Parashat Mishpatim

El Zóhar no solo enseña teoría. También propone acciones prácticas:

Recitar versículos de Emuná, como Salmo 27 o 91.

Encender una vela y meditar en la Luz como símbolo de la Emuná.

Practicar gratitud diaria, aunque sea por cosas pequeñas.

Estudiar Torá o Zóhar, incluso sin entender todo: el alma se alimenta.

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