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Sapiencia – En Su Palabra esta la sabiduría…

Salmos 33:6. “Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.”

Nuestros propios conocimientos nos demuestran que la Palabra (דָּבָר – Davar) y aliento (ר֫וּחַ – Rúaj, que también significa “espíritu”) simbólicamente nos hablan de esas fuerzas creativas universales en las cuales coexistimos.

Por ello para la Kabalá, las letras hebreas no son invenciones humanas. Son emanaciones preexistentes del Ein Sof (Infinito), códigos sagrados de luz, vibración y geometría espiritual. “Las letras no son tinta sobre pergamino, sino fuerzas vivas que dan forma al universo.” —Zóhar, Bereshit

Cada letra tiene: Una forma: geometría espiritual. Un nombre: que contiene otras letras y significados. Un valor numérico: Guematría. Un sonido: vibración creativa. Una energía: representa una sefirá (atributo divino) o fuerza arquetípica.

Ejemplo: א (Álef): No tiene sonido (es muda), pero representa la unidad, el origen, el Ein Sof. Es la letra del silencio divino, del principio que está en todo.

ב (Bet): Letra con la que comienza la Torá: Bereshit. Representa la dualidad creadora: cielo y tierra, masculino y femenino.

Cada signo: es un llamado oculto. Los signos diacríticos (nekudot), como los puntos vocálicos, acentos (ta’amim) y coronas (taguín), también tienen un valor esotérico. En el Zóhar, se enseña que las coronitas sobre ciertas letras (como en ש = Shin) son canales de energía angelical. Incluso que las vocales invisibles representan los aspectos sutiles del alma, el alma del habla. Cada ta’am (acento cantado) en la lectura de la Torá indica movimiento espiritual de la luz.

“No hay ni un trazo en la Torá que no contenga mundos, almas y secretos.” —Zóhar III, 152a

Cada palabra tiene una estructura espiritual. Aprendámonos de memoria que la palabra hebrea דָּבָר (Davar) significa tanto “palabra” como “cosa”. Esto revela una verdad profunda: lo que se pronuncia tiene existencia real. Las palabras divinas crean realidades.

Nuestras palabras, cuando son conscientes, también participan de ese poder creador. En la Kabalá, las palabras son vasijas de luz, que según su intención (kavaná) y pureza, pueden iluminar o contaminar.

“Cada palabra sagrada pronunciada con el corazón, sube al trono del Rey y desciende trayendo bendición.” —Zóhar, Shemot

Los Tehilim (Salmos) son considerados en la Kabalá como frecuencias vibratorias vivientes. Pronunciarlos con intención (kavaná) no solo fortalecen la expresión espiritual, sino que purifica los canales del habla y del alma.

Salmo 19:14 “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Señor…” Para alinear lo que se dice con lo que se siente.

Salmo 34:13-15 “Guarda tu lengua del mal y tus labios de hablar engaño…” Para pedir protección del habla y claridad interior.

Salmo 119 (todo el capítulo) Es una meditación profunda sobre la palabra, la ley y los mandamientos divinos. Cada sección comienza con una letra del alef-bet hebreo.
Perfecto para una meditación de purificación verbal por letras.

Salmo 51:15 “Señor, abre mis labios, y mi boca proclamará tu alabanza.”
Usado tradicionalmente antes de orar: abre el canal sagrado del habla.

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