
Temas Majestuosos – Epidosio CLXXIII – Juiciosos…
“El gran final..”
EL JUICIO
Cuco Valoy
“Oigan Señores”… No era un gran creyente para aquel entonces aunque ahora creo que tampoco lo soy desde el sentido profundo de la palabra… “no sĂ© lo que va a pasar”… sin embargo, no puedo negar que la forma como aquel hombre se expresaba con respecto al fin del mundo, me impresionaba… “cuando llegue el dĂa”… sus palabras, su tono amenazante, su mirada y hasta la posiciĂłn corporal que asumĂa para incriminarme, parecĂa el estar dándome biblĂazos imaginarios a mi y a todos los que pasaban por aquel lugar cĂ©ntrico de la ciudad… su fe eran algo impactante… “que llegue aquel hombre”… desde aquella ventana de la oficina, tenia la distancia prudencial como para dedicarme a observarle por un buen nĂşmero de dĂas… “que fue el enviado de Dios”… a Ă©l poco le importaba la hora, el fuerte sol de medio dĂa, la lluvia y mucho menos que muy pocas personas atendieran su llamado… “el trae un garrote”… y aunque yo estaba entre el grupo que le calificaba como un loco, en el fondo algo de cordura veĂa en su discurso… “tambiĂ©n un machete”… eso sĂ, debo reconocer que sus amenazas no lograron convencerme… “pa cortarle la lengua a los habladores”… es más, cuando le recuerdo ubicado allĂ en la plaza principal de esta ciudad pienso que sus predicas más que acercar: espantaban… y es que en lo que a mi respecta no puedo concebir a un Creador justiciero… sino que lo percibo como un ser amoroso… pero aquel hombre por el contrario lo plasmaba sin esa misericordia… y como Ă©l se reflejaba lleno de ataques de ira… “pa que no allá sorpresas”… pero lo que si no puedo olvidar de aquel personaje, era su convicciĂłn profunda… “si usted es ateo”… de lo contrario, tendrĂamos que hablar de una perdida de lucidez… la cual no me parece Ă©l no presentaba… simplemente anunciaba el reino a su manera… y eso es verdaderamente válido… “conviĂ©rtase pronto que Dios lo propone”… no sĂ© que sera de la vida de Ă©l … aunque poco me he topado con hombres como Ă©l… lo que sĂ sĂ© es que su discurso era llamativo… y aunque existen cientos de comunidades religiosas que algunos consideran sectas… de esas que además de sus tiempos, les exigen entregar a sus feligreses hasta su propia vida a cambio de lo que ellos consideran su salvaciĂłn…. Este hombre no parecĂa pertenecer a ninguna… Y como no quiero ser critico con ese tipo de perspectivas…. si acepto que este ser sembrĂł en mĂ la inquietud de la eternidad… “pa contarle la lengua a los habladores”… esa que me cautivo desde los dĂas de mi juventud … y que sigue siendo una gran inquietud en cada nuevo paso que doy… incluso sin querer Ă©l me enseño que la mejor forma de predicar no esta en las palabras, sino en las acciones… “cuidado señores que trae un garrote·… tal vez, si tendremos un juicio final… “tambiĂ©n un machete”… más no será el Creador quien funja de Juez, supongo… “ay de aquellos que juegan con la religiĂłn”… sino la misma naturaleza que nos cobra a diario los daños que le hemos causado… “esos serán los primeros no se salvaran y les volaran el cogote”… sĂ, cada uno de nosotros pasará más temprano que tarde al banquillo de sus acciones… “las señoras que están”… en eso sĂ tenia mucha razĂłn aquel hombre de aspecto de loco… “por enredadoras tendrán su castigo”… aunque más loco soy yo … por no hacer como Ă©l lo que tengo que hacer …. Dedicado en cambio a andar haciendo lo que creo me daba de comer…



