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Mi Parashà – Génesis 19:7

En este versículo, Lot realiza una súplica directa a los hombres de Sodoma para que no cometan una maldad. Desde una perspectiva cabalística, la súplica de Lot puede interpretarse como un esfuerzo por apelar a la chispa de divinidad que existe en cada ser humano, incluso en aquellos que están sumidos en la corrupción. La palabra hebrea utilizada para “mal” (תָּרֵעוּ, tareu) tiene un valor gemátrico que nos ofrece más profundidad.

La expresión “hacer el mal”, תָּרֵעוּ (tareu), en términos gemátricos, tiene un valor numérico de 676, lo cual se puede interpretar como un llamado a rectificar las acciones y evitar el mal que se aleja de lo divino. Por otro lado, el concepto de “hermanos”, אַחַי (achai), con un valor de 22, se relaciona con las 22 letras del alfabeto hebreo, que son consideradas como los bloques de construcción del universo.

Esto refuerza la idea de que todos los seres humanos están conectados a un nivel profundo y que nuestras acciones individuales afectan al colectivo. Por lo tanto, este versículo nos invita a reflexionar sobre el poder de la súplica y la importancia de apelar a lo mejor de los demás, incluso cuando las circunstancias parecen desesperadas. La súplica de Lot, “no hagáis mal”, nos recuerda que siempre existe la oportunidad de redimir nuestras acciones y de influir positivamente en otros.

Desde el punto de vista de la gematría, se nos muestra la importancia de entender nuestras acciones no solo en un nivel físico, sino también en un nivel espiritual. Cada acción tiene un eco, y es esencial elegir el camino que nos acerque más a lo divino y no al mal.

Esta reflexión nos invita a actuar de manera consciente, sabiendo que, incluso en momentos de tensión y desafío, nuestras palabras y acciones pueden ayudar a evitar el mal y guiar a otros hacia una mayor conexión con lo divino.

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