
Mi Kabbala – Shevat 27, 5786 – Sábado 14 de febrero del 2026.
¿Pruebas?
El Texto de Textos nos revela en Genesis 12:1, “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”.
Los eruditos aseguran que debemos superar una serie de pruebas en este mundo tal como lo presentan patriarcas como Abraham. Desafíos, que nos llevan a crecer lumínicamente revelándonos los propósitos celestiales para descartar nuestros proyectos egoístas y las alucinaciones que nos hacen obviar la guía de quien reorienta nuestro libre albedrio y toda esa carga pecaminosa que este refleja, sin Él, es más complejo para nosotros esa búsqueda de cogobernarnos, ya que es Su voluntad la que enciende (אֵשׁ, esh) nuestra conciencia para que dejemos de vivenciar expectativas y alucinaciones engañosas.
El concepto original de prueba: nisiyonot (o nisaiyón), nos habla más de un examen o test a través del cual se nos invitan a conocer a ese Creador omnisciente, que sabe que esos desafíos nos deben llevar finalmente a confiar en Su guía, en Su voluntad. Nisaiyón, que como plan de crecimiento nos permitirá superar exitosamente las lecciones terrenales para que como algunos de nuestros patriarcas confiemos plenamente en Él, proceso educativo que nos lleva a crecer, forjando nuestra fe y la de nuestros entornos gracias a que superamos las mal llamadas adversidades (בָּחַן, bachan) si; pruebas.
El midrash (מדרש), nos cuenta por ello que Abraham superó diez pruebas de fe, siendo cada una más difícil que la otra, denotándonos con ello como descendientes, que contrario a nuestras expectativas debemos buscar esos desafíos con sus aprendizajes cotidianos, para superarles y crecer en confianza, dejándonos guiar por Él, ya que es a través de esos momentos que cedemos a Su guía y comprendemos mejor Su plan eterno, lo que implica que cada prueba debe ser vista como una oportunidad y no como un castigo, si, como una forma de fortalecer nuestra confianza en Él logrando un crecimiento integral.
Expresiones hebreas como bojan (בוחן־, refinar, comprobar, fundir), o Bachan, que se confunden equivocadamente con Tentación (Nasah) nos advierten que debemos hacer un pacto con el Creador para lograr superar esos desafíos, estando dispuestos siempre a sacrificar esos deseos y expectativas terrenales impuros, hasta lograr encaminarnos conforme a Sus propósitos, evitando así que la falta de fe nos afecte y hasta infecte, dejando por ello que sea el mismo Espíritu Santo el que nos otorgue la fortaleza para no reiterarnos en esos mismos errores que nos incitan a evitar esos desafíos que debemos superar.
Incluso cada tentación (נָסָה nasah) nos ofrece la posibilidad de fortalecer nuestro libre albedrio, logrando así el tomar mejores decisiones al respecto de si seguimos contaminándonos con los frutos del árbol del conocimiento, que está plagado de ilusiones y deseos o por el contrario escogemos nutrirnos de los frutos del Árbol de la Vida: nuestro Señor Jesucristo, lo cual implica acogernos a Su amorosa guía para que gracias a esa Luz podamos despertar nuestra conciencia y a la vez irradiar está en nuestros entornos, lo que quiere decir que seguir descalificando las pruebas o tentaciones como castigos divinos es obviar el poder sanador de esos desafíos para cualificarnos y llevarnos de retorno a Él.
El Texto de Textos nos revela en Juan 16:33, “yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”.
Oremos para que encontremos la paz en medio de todas nuestras diferencias y deficiencias.



