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Mi Kabbala – Shevat 28, 5786 – Domingo 15 de febrero del 2026.

¿Impurezas?

El Texto de Textos nos revela en Zacarías 13:2, “Y sucederá aquel día, declara el Creador Señor de los ejércitos, que eliminaré de la tierra los nombres de los ídolos, y nunca más serán recordados; también yo quitaré de la tierra a los profetas y al espíritu inmundo”.

Hemos asimilado una serie de influencias y creencias paganas en nuestros lenguajes y comportamientos. Programación, que se sigue fusionando con una serie de posturas pecaminosas que solo nos arrojan nuevas contradicciones, tanto que hasta nuestros calendarios occidentales son producto de sesgos de un emperador romano Julio César que hizo que febrero fuera el comienzo del año nuevo con el equinoccio de primavera y que el solsticio de invierno pasara a enero, época en que comenzaba el año oficial, obviando por esos impulsos políticos los temas relacionados a las órbitas de la Tierra (אָ֫רֶץ”,érets).

Por ello, Februarius, que procede del latín februa, hace referencia a una serie de festivales de la purificación celebrados en la antigua Roma, que de alguna manera nos imponen aun hoy criterios, que aunque no tenemos en cuenta conscientemente, nos han alejado de la verdadera Luz del Creador para opacar nuestros contaminados hábitos, multiplicando nuestras oscuridades y vacíos, los que a su vez representamos en deseos y pensamientos separados de los mandatos divinos, los mismos que nos sirven de advertencia divina para entender que debemos evitar seguir llenándonos de esas impurezas mercantiles y nos enfoquemos en volver a integrarnos a Él (אחדות, aḥdut) a través de esta Su obra.

Históricamente hemos obviado las manifestaciones divinas, llenándonos de idolatrías plagadas de incoherencias y confusiones que hacen que nuestro calendario se llenara del Quíntilis y Séxtilis como homenaje a Julio César y César Augusto, quienes además alargaron estos a más de 30, siendo Febrero el único que intento mantenerse en el ciclo lunar, descuadrando así nuestras agendas al paganizarlas con años bisiestos que nos hablan de esa dualidad engañosa que vivimos a través de la cual buscamos prolongar y magnificar más nuestra tendencia a la oscuridad (מְפַלֵּג, mefaleg) y bipolaridad.

Vivimos distraídos en cuentas y cuentos que nos hacen interpretar la Biblia desde esas confusiones, quizá por ello el quinto mes (Shevat, שבט) antes undécimo ya no es el tiempo de la lluvia, de recordar la importancia de limpiar nuestros seres, de purificarnos, de atender las revelaciones de líquido de vida, que como instrumento divino nos incita a que simbólicamente nos sumerjamos para bautizarnos allí, proceso que nos reitera que desde el vientre de nuestras madres y a través de nuestro proceso de vida debemos nacer de nuevo: renovamos hacia el agua de vida.

Es preciso que ajustemos nuestros calendarios a la eternidad y nuestras costumbres a los mandatos y preceptos, para que esa visión del año cuarenta y el día uno del undécimo mes, en donde Moisés le hablo al pueblo exponiéndoles todo lo que el Creador nos demanda con respecto a mantenernos puros, se convierta en una perspectiva de vida que nos aleje de esos ritos, paganos, romanos y Babilónicos, adorando astros, ilusiones, reyes y todo tipo de deidades y podamos consolidar unas costumbres distintas a esas profanas perpetuadas por nuestros calendarios impuros (טָמֵא, tame).

El Texto de Textos nos revela en Filipenses 1:15, “algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad”.

Oremos para que el Espíritu del Creador nos purifique a diario.

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