
Mi Parashá – Génesis 20:7
En este versículo, el Creador le da una orden directa a Abimelec, el rey de Gerar, diciéndole que debe devolver a Sara a Abraham porque Abraham es un navi (profeta), un mediador entre lo divino y lo terrenal. La advertencia es clara: devolver a la mujer de Abraham evitará la muerte. Esto resalta la importancia de la obediencia espiritual y la intercesión de los profetas en la tradición bíblica y cabalística.
Navi (נָבִיא) tiene un valor numérico de 63, el cual está relacionado con la idea de biná (entendimiento), una de las sefirot del Árbol de la Vida en la cábala. La conexión con biná sugiere que un profeta es alguien que tiene acceso a los misterios del entendimiento divino y puede guiarnos hacia la corrección y el equilibrio espiritual.
El rol del profeta es fundamental porque es el vehículo a través del cual fluye la sabiduría divina. Los profetas no solo revelan la voluntad del Creador, sino que también interceden en nombre de las personas, funcionando como canales de energía espiritual. En este contexto, Abraham es visto como un líder espiritual que tiene el poder de interceder (וְיִתְפַּלֵּל, veyitpalel) por otros, lo cual es clave para restaurar el equilibrio.
Incluso esta expresión “interceder” o “rezar” proviene de la raíz “פלל” (palel), que también implica “juzgar” o “meditar profundamente”. En la cábala, la oración no es solo una petición, sino una forma de alinearse con el juicio divino y transformar la energía espiritual que rodea una situación. La expresión “morirás” (תָמוּת, tam), con un valor numérico de 446, se asocia con la palabra “אמת” (emet, verdad), que tiene un valor de 441, muy cercano, lo que sugiere que la verdad y la justicia son esenciales para la vida, y que desviarse de ellas conduce a la muerte.
En este contexto, la muerte no solo se refiere a la física, sino también a una desconexión espiritual, lo cual nos invita a reflexionar sobre la importancia de la intercesión y la oración en nuestras vidas espirituales. Abraham, como profeta, no solo es un líder terrenal, sino también un canal para la intervención divina. Nos recuerda que los profetas, o aquellos que buscan la verdad espiritual, tienen el poder de cambiar el destino a través de la oración y la conexión con lo divino.
La advertencia a Abimelec también resalta la importancia de la obediencia espiritual. La amenaza de muerte no es solo física, sino que, en términos cabalísticos, se refiere a la muerte espiritual, un estado en el que estamos desconectados de nuestra esencia divina. Devolver a Sara no es simplemente una acción física; es un acto que restablece el equilibrio espiritual.
Además, el uso de la palabra navi (profeta) en este contexto nos recuerda que la sabiduría y el entendimiento son esenciales para la vida. Al conectarnos con lo divino y alinear nuestras acciones con la voluntad de Dios, podemos vivir una vida plena, tanto en el sentido material como espiritual.
Este versículo también nos invita a reflexionar sobre nuestras propias vidas y si atendemos o no las advertencias, así como a considerar si nos acogemos a las oportunidades de corregir el curso de nuestras acciones, ya que siempre hay una segunda oportunidad para enmendar nuestros errores si estamos dispuestos a escuchar y actuar en consecuencia.



