
Mi Kabbala – Adar 21, 5786 – Martes 10 de marzo del 2026.
¿Ascender?
El Texto de Textos nos revela en Génesis 28:12, “Allí soñó que había una escalinata apoyada en la tierra, y cuyo extremo superior llegaba hasta el cielo”.
La Biblia nos cuenta que Jacob fue obligado a huir de la Tierra de Israel y en medio de su travesía se quedó dormido y esa noche en aquel espacio soñó con una imagen misteriosa, sobre la cual, incluso hasta hoy, los estudiosos debaten con respecto a su significado, ya que aunque parece claro, para cualquier lector desprevenido, que dicho sueño se trataba de unos ángeles que suben y bajan a través de una escalera (סֻלָּם, sullam) al Cielo, se cree que hay otra lectura más profunda y con otro sentido, que nos enseña a nosotros como creyentes la importancia de buscar el cielo a través de anhelos y acciones.
Sueño de Jacob que, aunque seguirá teniendo diversas interpretaciones, nos debe ayudar a visionar que nuestras vidas espirituales deben seguir un patrón, uno que nos coloca en ocasiones arriba de dicha escalera y en otras abajo, pero siempre teniendo muy claro que nuestras coexistencias deben alcanzar el Cielo (סֻלָּם יַעֲקֹב, Sūllām Ya’aqōv), lugar de retorno final, del cual nos separamos fruto del pecado, siendo necesario para ello que actuemos conforme a los preceptos divinos.
No perdamos nunca de vista que nuestras vivencias incluso las que no tienen apariencia de espirituales nos hacen ascender o descender por esa escalera de la vida, aquella misma que soñó Jacob y que se asegura construyó nuestro Señor Jesucristo. Lo que se traduce además que en ese devenir necesitamos de apoyos espirituales para que nuestro tránsito por este corto proceso terrenal logre el objetivo de retornarnos a esa nuestra morada celestial eterna, para la cual esa escalera representa dicho fundamento que requerimos para ascender (נָשָׂא, nasah), conexión con nuestro Padre Celestial para que no nos quedemos atados en este sueño material sin poder trascender.
El Espíritu Santo, para nosotros los creyentes nos apoya y guía en esos propósitos. La palabra hebrea que nos da más luces al respecto y que contextualiza este versículo es mutzav (מֻצָּב): apoyar, la cual proviene de la raíz: “para ser firme”, inquebrantable. Lo que en términos generales nos invita a que comprendamos que nuestra espiritualidad debe estar arraigada y firmemente apoyada más que en el suelo; en nuestra roca de salvación, nuestro Señor Jesucristo y así poder escalar o de lo contrario, no podemos reconocer ese lugar celestial que nos posibilita el subir hacia esa aquel escenario de redención al que accedemos a través de la puerta estrecha de nuestra fe.
Ezequiel (יְחֶזְקֵאל, Yejezkel) como profeta, nos reitera que nuestra fortaleza espiritual tiene que ver con esa esperanza que nos llama a ascender, o de lo contrario como nos lo dice Su palabra, está demostrado que podemos descender, ósea quedarnos en este sueño terrenal, fruto de no acatar los preceptos y mandatos que nos dejó como base nuestro Creador y que implican, que debemos ser firmes a la hora de tomar decisiones con respecto a nuestras interrelaciones e interacciones, lo que implica que de lo contrario, nuestro inconsciente reprogramado por el pecado, nos llevará a otros espacios ilusorios en donde nuestros sueños se convertirán en nuevas pesadillas.
El Texto de Textos nos revela en Colosenses 3:2, “Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra”.
Oremos para que sabiéndonos en el suelo, el Creador nos guie hacia el cielo.



