
Mi Kabbala – Sivan 21, 5786 – Sábado 6 de junio del 2026.
¿Fundamento?
El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 32:4, “la Roca! Su obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; el Creador de fidelidad y sin injusticia, justo y recto es Él”.
Lo fundamental nos invita a tener en cuenta la base, el fondo, el origen, la razón en que se asientan las cosas. Y ese es el caso de la Fe, insumo que plasma nuestras trascendentes visiones de vida y por lo tanto, nuestras motivaciones al enhebrar esa confianza en Él. La misma que se debe articular a diario a la necesidad de obedecer sus mandatos, para que así nuestro libre albedrio pueda llevarnos a experiencias de crecimiento que retroalimenten nuestras nuevas vivencias. Lo que implica convertir el temor (יָרֵא, yaré) reverencial: en amor, liberación y perdón, elementos de vida fundamentales.
Algunos creyentes expresan que la novena Sefitor: Yesod (fundacíon, יסוד), es una de las más importantes, al estar situada bajo Hod y Netsaj y encima de Maljut, sirviendo de estructura para reflejar nuestra intimidad con el Creador, esa que vista desde nuestros órganos sexuales, nos recuerda además que debemos unirnos y conectarnos con lo creado para asumir el procrear como la posibilidad de dar más luz y que esta se integre a Él. Lo que convierte el acto sexual más que un momento de placer, en un fundamento de vida, en donde lo puro de sus emanaciones nos permite crear y recrearnos en Su obra.
Su inteligencia pura, que prueba y corrige nuestras limitadas representaciones y nos dispone para la unidad, se fundamenta por ende en nuestra Fe: Fuerza Espiritual que soporta nuestras creencias más íntimas, acercándonos a la revelación misma del amor y de la majestuosidad de un Creador. Fuerza que le llevó a humanarse para rescatarnos a nosotros de nuestra desobediencia. Esperanza, que fundamenta nuestro día a día frente a las complejas situaciones que debemos enfrentar en este mundo de desilusiones. Vacio o Hueco, que debió ser perforado (חַלָּה, jalá) para posibilitar el brillo de Su luz.
Desde ese fundamento nuestra concepción cristiana al respecto del Mesías difiere significativamente, frente a aquellos que no entienden esta creencia de la muerte y resurrección de el mismo Creador, dejándose crucificar y perforar (mejolal, מְחֹלָל) dentro de un escenario terrenal que sirvió para rescatarnos producto de nuestro pecado original. Mundo creado para nosotros a partir de Su contracción, para que nuestro libre albedrio pudiese desarrollarse, lo que explica la necesidad de ser guiados por Su Espíritu, pero sobre todo; de iluminar nuestro entendimiento con Su palabra, a través del Verbo humanado: fundamento de nuestra presencia en este plano.
Seguir actuando como fariseos (פְּרוּשִׁים) solo nos denota que nos perpetuamos en confundir la fe, con un acto de Fundamentalismo. Vivimos tan equivocados que, simplemente seguimos percibiendo la vida, desde las diversas corrientes religiosas e ideológicas que promueven más nuestros egoísmos y esas sesgadas interpretaciones de unas costumbres que aun queriendo soportarse en Textos Sagrados, ejecutan acciones que desdicen de ese vínculo perfecto amoroso que no clasifica, sino que nos cualifica, llevándonos a dejar de ser intransigentes y conflictivos, para servirnos como hermanos.
El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 3:11, “pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo”.
Oremos para que el único fundamento de nuestra fe sea la salvación que nos dio nuestro Señor Jesucristo.



