
Mi Parashá – Génesis 27:15
El versículo comienza con el verbo “וַתִּקַּח” (Vatikach, “Y tomó”), que en cábala se asocia con un acto de apropiación y dirección de energía. Rebeca está “tomando” no solo las ropas de Esaú, sino también la energía y la identidad que estas representan. En cábala, el acto de tomar puede reflejar un proceso de transferencia o de canalización de una energía específica de una persona a otra.
La frase “בִּגְדֵי עֵשָׂו בְּנָהּ הַגָּדֹל” (bigdei Esav benah ha-gadol, “las ropas de Esaú, su hijo mayor”) es significativa porque la palabra “בִּגְדֵי” (bigdei, “ropas”) comparte raíz con la palabra “בְּגִידָה” (begidah, “traición”). Desde un punto de vista cabalístico, esto podría sugerir una acción que, aunque parece un acto de traición o engaño, está alineada con un propósito superior. Rebeca está vistiendo a Jacob con las ropas de Esaú, no para traicionar, sino para asegurar que el propósito espiritual de Jacob se cumpla.
La mención de “הַחֲמֻדֹת” (ha-chamudot, “preciosas” o “valiosas”) indica que estas ropas no son simples prendas de vestir. Son ropas especiales, con un significado simbólico y espiritual. En cábala, las ropas representan el “envoltorio” externo de una persona, su conexión con el mundo físico. Al darle estas ropas a Jacob, Rebeca lo está envolviendo en la apariencia externa de Esaú para que pueda recibir la bendición de Isaac.
Ropas de Esaú: בִּגְדֵי עֵשָׂו (bigdei Esav) tiene un valor gemátrico de 364 (Bet=2, Gimel=3, Dalet=4, Yod=10, Ayin=70, Shin=300, Vav=6), que se relaciona con la palabra hebrea “מסכה” (masakhah, “máscara” o “velo”), lo que sugiere que las ropas de Esaú funcionan como un medio para que Jacob asuma temporalmente una identidad distinta y logre su objetivo.
La palabra preciosas, הַחֲמֻדֹת (ha-chamudot), con un valor gemátrico de 453 (He=5, Jet=8, Mem=40, Vav=6, Dalet=4, Tav=400), se asocia con el concepto de “משיח” (Mashíaj, “Mesías”), que sugiere que las ropas preciosas tienen un significado redentor y transformador. Este número indica que, a través de este acto, Rebeca está contribuyendo a la realización de un propósito superior y divino.
Jacob, יַעֲקֹב (Ya’akov), tiene un valor gemátrico de 182 (Yod=10, Ayin=70, Qof=100, Bet=2), que está vinculado con el nombre de Dios, Elokim (86). Esto simboliza la conexión directa de Jacob con el propósito divino y su papel en la continuidad del linaje espiritual.
Este versículo muestra a Rebeca preparando a Jacob para recibir la bendición de su padre. Al vestirlo con las ropas de Esaú, Rebeca lo está envolviendo en una apariencia externa que no le pertenece, pero que es necesaria para que Isaac lo perciba como su primogénito. Desde una perspectiva cabalística, este acto representa la tensión entre la apariencia externa y la esencia interna, y cómo a veces se necesita modificar la apariencia externa para alcanzar un propósito espiritual mayor.
El acto de vestir a Jacob con las ropas de Esaú también refleja la importancia de la preparación y la apariencia en el mundo físico. En cábala, la apariencia externa no se considera irrelevante; por el contrario, es un reflejo de cómo interactuamos con el mundo y cómo el mundo nos percibe. La cábala nos enseña que el equilibrio entre la apariencia externa (ropa) y la esencia interna (alma) es fundamental para el crecimiento espiritual.
En conjunto, este versículo nos invita a reflexionar sobre el papel que la apariencia y las circunstancias externas juegan en nuestro desarrollo espiritual. Nos recuerda que, aunque nuestra esencia interna es lo más importante, las acciones que realizamos en el mundo físico y cómo nos presentamos ante los demás también tienen un impacto significativo en nuestro camino espiritual.



