
Mi Kabbala – Adar 1, 5785 – Sábado 1 de marzo del 2025
¿Cambiar?
El Texto de Textos nos revela en II de Reyes 19:29, “Y esto te daré por señal, oh Ezequías: Este año comeréis lo que nacerá de suyo, y el segundo año lo que nacerá de suyo; y el tercer año sembraréis, y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis el fruto de ellas. 30 Y lo que hubiere escapado, lo que hubiere quedado de la casa de Judá, volverá a echar raíces abajo, y llevará fruto arriba. 31 Porque saldrá de Jerusalén remanente, y del monte de Sion los que se salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”.
La palabra del Creador mueve todo generando distintas interacciones que lógicamente interpretamos de forma particular, así es como mientras en unas latitudes se está en un mes que representa unas características climáticas, en otras, se puede estar en circunstancias opuestas, atmosfera que afecta algo más que nuestras costumbres, es por ello, que el pueblo judío celebra en el mes de Adar, אֲדָר, el último de los meses, que además contradice el antiguo calendario que iniciaba con Nisan, נִיסָן. sexto desde la visión actual, unas festividades especiales que nos reiteran en reorientarnos hacia Él.
Los signos lingüísticos y sus símbolos nos proyectan a través de seres como los peces דָּגָה, dagah, que su apareamiento es un mensaje de las bendiciones celestiales: buena ventura, que nos lleva a entender la posibilidad de nutrirnos de estas y otras especies que estando en el agua nos purifican, probablemente por ello no murieron en el diluvio y más bien con su supervivencia nos indican la importancia de seguir Sus preceptos retroalimentándonos de todo lo que el Creador nos provee para nuestro crecimiento integral.
Adar, como expresión, nos llama a transformar nuestras tristezas en alegrías, quizá por ello en dicho mes nació y falleció Moshe Rabenu: Moisés, מֹשֶׁה, a los 120 años exactos de edad, enseñanza que nos habla de un modelo de vida de plegarias y ayunos, que nos revelan la importancia de convertirnos en seres justos, aquellos que actúan de tal forma que sus vivencias expían los errores de los demás, recordándonos con ello que como hijos del Creador somos eternos y debemos retornar como familia a nuestra morada celestial.
Celebraciones Judías como el Shabat Zajor, antes del Purim, nos recuerdan además que estas épocas que concuerdan con la búsqueda de Amán de exterminar a todos los Yehudím de su reinado, son oportunidades para conmemorar nuestra salvación real, rito, que complementado con el ayuno de Esther, הֲדַסָּה y que se acompaña del Shimón Ben Shataj y Joni Hameaguel, nos llama a los creyentes a visionar una actitud constante de gratitud por todos los milagros que disfrazados de lluvias, se nos ofrecen y que no valoramos hoy por hoy por nuestra lejanía con nuestro amoroso Padre Celestial.
Son creencias que con sus costumbres y ritos, nos proyectan la posibilidad de acercarnos más al Creador, agradeciéndole siempre por todo lo que hace por nosotros, asumiendo con este tipo de demostraciones que no es un tema de suerte, purim, פורים, sino que reconocemos en sus manifestaciones todo lo que Él nos otorgó, naturaleza en donde el agua, nos ofrece esa posibilidad de purificarnos, alterando nuestros hábitos, especialmente esos que nos hablan de esa salvación que nos ofrece por fe nuestro Señor Jesucristo, quien no abolió este tipo de visiones y festividades, sino que simplemente aclaró el panorama dándole un mayor énfasis al amor como hermanos.
El Texto de Textos nos revela en Mateo 16:4, “una generación perversa y adúltera busca señal, y no se le dará señal, sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue”.
Oremos para que el Creador nos guie y purifique nuestras vivencias.



