
Mi Kabbala – Av 25, 5786 – Viernes 7 de agosto del 2026
El Texto de Textos nos revela en Miqueas 3:7, “y serán avergonzados los profetas, y se confundirán los adivinos; y ellos todos cerrarán sus labios, porque no hay respuesta del Creador”.
Regularmente y de acuerdo con conocedores del buen funcionamiento de nuestro cerebro (מוח, Moaj), se asegura que no utilizamos sino un mínimo porcentaje de todas las potencialidades que tenemos en nuestros lóbulos cerebrales y por ende, solo desarrollamos una mínima parte de nuestra capacidad de pensamiento, frente a lo que se considera una infinita cantidad de información que podríamos hacer fluir allí usándole de mejor forma, con el solo hecho de hacernos más conscientes de dichas posibilidades y de la verdadera utilidad de estos intercambios para mejorar nuestra calidad de vida.
Conocimientos que reconocemos como lenguaje, el cual otorga a cada letra una simbología especial, como es el caso de la expresión cabeza (ראש, Rosh) la cual nos habla mucho más allá de la semiótica del buen uso de esta. Visión que lógicamente nos proyecta a esos imaginarios cotidianos que le dan a cada figura un concepto, ese que terminamos interpretando a través de nuestros pensamientos a través de asociaciones que le dan a palabra como “jefe” esa visión de cabeza, sede de la inteligencia, de la voluntad y de la conciencia, llamado, que incluso nos recuerda que Él debe cogobernar nuestras mentes.
Son conceptos que nos hablan también de renovación de las cosas, ya sea por destrucción o regeneración. Quizá por ello los eruditos, a través del signo lingüístico: ר (“Reish”), que proviene de la letra: ב (“Bet”), más orientado hacia la izquierda, nos dan la idea de abrirnos hacia el futuro para vislumbrar ese fluir de las fuerzas divinas que le dan al mismo universo un orden, en donde las innumerables estrellas y planetas como nuestras ideas necesitan de Su control y límites. Símbolo de: ר (“Rho”) que en el griego es la, Ρ, ρ, y que para la gematría tiene un valor de 200, lo cual nos habla de juicio: כף (“Kaf”) 20 o ב (“Bet”) 2, en pro que atendamos esos pensamientos que necesitan de Su guía.
Todos los signos lingüísticos tienen diversos significados e interpretaciones por lo que se trata de confiar plenamente en Su palabra, la cual nos permite recrear un lenguaje que con sus significantes le dan a cada trazo revelaciones que nos reflejan Su luz. Universo: עוֹלָם (“Olam”) que creyentes nos acoge aportándonos mensajes que gracias a Su palabra nos entregan un juicio correcto, uno que no nos enjuicia sino que nos lleva a esos mandatos, que interpretados como leyes consolidan incluso nuestro cosmos, un todo creado que nos llaman a renovarnos a diario gracias a que tenemos nuestra mirada puesta en Él y en Su guía.
Al usar nuestra cabeza de la mejor forma, buscamos esa renovación y buen juicio gracias a mejores razonamientos, para que al hablar, pensar (מַהֲלַלְאֵל, Mahalalel) y actuar lo hagamos de forma coherente, guiados menos por las emociones y ese cúmulo de sentimientos adversos que reproducimos egocéntricamente y más bien iluminados por Su palabra cogobernemos nuestros seres, dándole ese sentido de trascendencia a nuestras vivencias para que nuestras decisiones conscientes no sigan haciéndonos doler la cabeza.
El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 4:5, “así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza del Creador”.
Oremos para que nuestras razones estén orientadas por esas nuestras oraciones.



