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Mi Kabbala – Tishrei 6, 5787 – Miércoles 16 de septiembre del 2026

¿Crear?

El Texto de Textos nos revela en Eclesiastés 3:1, “Él hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Él realiza de principio a fin”.

Él nos creó generando un espacio dentro de si mismo. Contracción, que visionada desde nuestra dimensión mental nos denota como fragmentos de esa Luz activan la energía de este mundo. Logrando que sus palabras infinitas (Ein Sof,אין סוף) mueven nuestras realidades gracias a nuestra voluntad. Por lo que al ser a Su imagen y semejanza, necesitamos la guía de la suya. Actos que nos permiten recrearnos en Su Palabra la cual vibra para que al nombrar algo construyamos nuestras vivencias, esas que interpretamos de una manera particular, generándose así una restricción imaginaria frente a ese todo al que pertenecemos pero en el que no nos reconocemos.

Apartados de Su Luz, nos absorbe esa realidad finita en la cual Su Voluntad nos ubicó: un espacio libre o vacío que sirve de lugar para nuestra emanación, de la cual surgió una única línea: la Suya. Tiempo que, nos reitera que lo que descendió debe ascender. Paréntesis que como Haz de Luz (אור) se proyecta dentro de nosotros, permitiéndonos recrearnos en parte de lo creado. Misterio que entendemos poco y del cual se nos revelan fragmentos ya que nuestros conocimientos limitados no tienen la capacidad de asimilar esa verdad, la misma que difiere al leerse desde nuestros conceptos temporales y espaciales finitos.

Creamos (Bará, בָרָא) al recrearnos en lo creado a través de nuestro lenguaje, el mismo que nos posibilita hacer una correlación entre cada letra de nuestras expresiones gracias a Su palabra. Combinaciones que nos aportan renovados conocimientos a través de los cuales vamos reconociéndonos. Por ende al sabernos en el punto más alejado de dicha Luz buscamos acercarnos. Lo que explica esa sensación de vacío que reproduce deseos egoístas, confusiones, que intentamos llenar con ilusiones e imaginarios que se deben más bien recrear en la vibración de Su Palabra.

Maljut (מלכות), como dimensión física, nos proyecta los aspectos tangibles de una realidad intangible. Por ello dicha Sefirá nos llama a caminar por esos senderos inmateriales a través de nuestro lenguaje. Comunicación que siendo limitada contiene las posibilidades de llevarnos a percibir esa otra realidad que se contrapone a este mundo de la Acción en que cohabitamos y que con sus ficciones nos recrea en movimientos físicos, que finalmente se deben alinear con Su voluntad, para que esos deseos e imaginarios egocéntricos con sus expectativas, no nos aíslen de retroalimentarnos de esa Fuente de Vida.

Sansón (shemesh, שמש), como nazareo (נזיר, nazir o separado) nos sirve de ejemplo para entender cómo esos deseos fragmentados, mundanos y egoístas nos dominan. Y aunque en el fondo todo forma parte del gran deseo de integrarnos a Él, necesitamos, a través de Su obra, convertirnos en cocreadores proactivos de toda Su realidad, siendo la oración la herramienta más eficaz para provocar esas transformaciones interiores que nos permitirán alcanzar una mejor comprensión e integración de nuestra alma con su Haz de Luz dentro de nuestra mente contraída, escenario en donde Su Espíritu nos enlaza para que el deseo de recibir nos lleve a compartir, convirtiéndonos así en receptores vinculantes.

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 3:4, “Porque toda casa tiene su constructor, pero el constructor de todo es Él”.

Oremos para que se incremente el deseo de conocerle y reconocernos en Él.

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