
Mi Kabbala – Av 30, 5785 – Domingo 24 de agosto del 2025
¿Nutrirnos?
El Texto de Textos nos revela en II de Crónicas 3:1, “entonces Salomón comenzó a edificar la casa del SEÑOR en Jerusalén en el monte Moriah, donde el Creador se había aparecido a su padre David, en el lugar que David había preparado en la era de Ornán jebuseo”.
Hay misterios (סוד, “sod”) que, como nos lo expresa la Biblia, asemejamos a secretos, de esos que anhelamos descubrir, ojala a través de la guía del Espíritu Santo, ya que contienen enseñanzas profundas que no se nos revelan a veces en la lectura cotidiana de nuestros evangelios, debido quizá a que cerramos nuestro entendimiento y nos dejamos distraer por nuestras propias y sesgadas opiniones, algunas de las cuales forman parte de ese legendario programa de desobediencia que nos ha mantenido desconectados del Creador fruto de enredarnos en visiones egoístas.
Desde el momento en que Adán y Eva decidieron retroalimentarse del árbol del conocimiento, nosotros como sus descendientes, hemos vivido en medio de confusiones lingüísticas que se han incrementado con el paso del tiempo y buena parte de esas costumbres nos llevan a percibir una limitada realidad (מציאות, “metziut”), cuando realmente coexistimos en otra, lo cual no es óbice para aceptar que existen manifestaciones palpables por parte del Creador en pro de guiarnos: destellos de Su palabra, que nos aportan para que lo que algunos consideran como escondido o misterioso, no lo sea y nos dejemos más bien reorientar por Él y su plan.
Cada palabra del Texto de Textos, sin importar el número de traducciones que hasta la fecha tiene este manual de vida, contiene esa esencia la cual hace, por ejemplo, que podamos asumir que traducciones de términos como Gólgota (גֻּלְגֹּלֶת) signifiquen algo más que cráneo o un lugar para leer allí otras posibilidades en las que redescubramos la existencia de un cielo superior y apartes de su funcionamiento. Desde esas nuevas lógicas, cada término, por insignificante que nos parezca, puede inducirnos a nuevos conceptos y criterios que nos demuestran que estamos llamados a una resurrección, a trascender.
Mirada que a través de la oración, nos puede llevar también a entender la muerte de nuestro Señor Jesucristo en el Gólgota como una manifestación divina para que le encontremos en ese lugar interior y empecemos por fe a resucitar (תחייה, “t’jiá”) a otra realidad distinta a la de la muerte, logrando encontrar esa anhelada felicidad, salud y armonía futura aquí y ahora en Él, motivando así relaciones fraternales y serviciales que alteren esos entornos exteriores que actualmente nos sofocan y nos esclavizan al pecado.
El Gólgota, como lugar espiritual, nos puede estar llamando la atención para que nos llenemos de arrepentimiento y, gracias a ello, nos reconectemos nuevamente con el Creador a través de una profunda entrega, la cual nos permita depender menos de lo material y más de Él, lo que debe traducirse en un cambio interior que no solo debe ser individual, sino que nos motive a lograr transformaciones (שינוי, “shinuy”) grupales que reproduzcan esa visión trascendente que tiene que ver con la corrección de todo aquello que nos ha llevado a distanciarnos de la misma vida, la eterna.
El Texto de Textos nos revela Mateo 27:33, “Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera, 34 le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo”.
Oremos para que arrepentidos busquemos a diario al Creador.



