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Mi Parashá – Génesis 12:24

Este versículo completa la respuesta de Abram al rey de Sodoma. En lugar de aceptar riquezas para sí mismo, Abram deja claro que solo se tomará lo que sus hombres ya han consumido, y que sus aliados, Aner, Escol y Mamré, tomarán su parte. Este acto está relacionado con la justicia, la integridad y la generosidad.

La expresión “Lo que los jóvenes ya han comido” (אֲשֶׁ֣ר אָכְל֣וּ הַנְּעָרִ֔ים), ne’arim (נְּעָרִ֔ים, “jóvenes”, valor de 320), es un reconocimiento de la sustentación inmediata y necesaria. Abram no rechaza las necesidades básicas de su gente, sino que afirma que lo que ya ha sido utilizado para el bienestar de sus hombres es justo. Esto denota un equilibrio entre lo material y lo espiritual, ya que satisfacer las necesidades físicas no está en conflicto con los principios espirituales cuando se hace con integridad.

Repartir entre sus aliados, Aner, Escol (אֶשְׁכֹּ֑ל, Eshkol, valor de 331) y Mamré (מַמְרֵ֗א, Mamré, valor de 281), quienes acompañaron a Abram en la batalla, refleja la justicia (tzedek) y la equidad como valores fundamentales. Abram no se queda con todo para sí mismo, sino que distribuye equitativamente lo que corresponde a sus aliados, siendo un ejemplo de generosidad y equidad.

Este acto también demuestra que Abram no busca enriquecerse a expensas de otros, sino que se preocupa por la justicia y el bienestar común. El concepto de “parte” (chelek, חֵ֕לֶק, valor de 138), al referirse a la porción espiritual que cada persona tiene en el mundo, sugiere que todos tenemos una parte en el plan divino y en la creación.

Al permitir que sus aliados tomen su parte justa, Abram respeta el derecho de cada persona a su propio lugar y porción en el mundo. El valor numérico de ne’arim (320) indica que Abram reconoce la importancia de proveer para los más jóvenes, quienes representan el futuro y el crecimiento. El valor de chelek (138) sugiere la justa distribución y la importancia de que cada uno reciba lo que le corresponde. Los nombres de Eshkol (331) y Mamré (281) refuerzan la noción de que los aliados de Abram juegan un papel importante en este proceso, y que cada uno tiene una porción legítima en el resultado de la victoria.

Este versículo nos enseña una lección poderosa sobre la justicia, la generosidad y la distribución equitativa. Abram se niega a tomar nada para sí mismo que no sea necesario para su gente, y se asegura de que sus aliados reciban lo que les corresponde. Este acto de integridad es un recordatorio de la importancia de ser justos en nuestras relaciones y en la forma en que gestionamos los recursos. Debemos actuar con justicia y asegurarnos de que nuestras decisiones reflejen equidad y respeto por los demás.

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