
Mi Kabbala – Iyar 1, 5785 – Martes 29 de abril del 2025.
¿Confiamos?
El Texto de Textos nos revela en Jeremías 17:7, “Bendito el hombre que confía en el Señor y pone su confianza en Él”.
Es bien sabido que una cosa es creer en el Señor y otra el creerle al Señor, lo que implica que si tenemos fe en Él, debemos denotar está en nuestra cotidianidad, ya que si Él es el Creador de todo y por ende omnipotente y omnipresente, no es coherente que estemos dudando de sus propósitos y menos que tras anhelos egoístas, supongamos que Él se deba comportar acorde a nuestras búsquedas mundanas finitas y limitadas. Se trata más bien de dejarnos guiar por Él y de asumir, que si estamos en sus designios, todo lo que nos ocurrirá será para nuestro provecho y nuestro bien (טוֹב, tob).
Confianza, que nos invita a actuar conforme a sus preceptos como principal sendero para que como creyentes logremos ese destino final a Su lado, sin embargo preferimos seguirnos dejando guiar por las dudas, por nuestros propios criterios egoístas y por recomendaciones mercantiles mundanas que ideadas por la serpiente nos llevan desde Eva a seguir perpetuando un legado de desobediencia de la que aún no nos hemos podido liberar, probablemente por ello el nombre Caín en hebreo (קַיִן, kayin) nos reitera que el pecado es algo es adquirido por nosotros por no valorar lo por Èl otorgado.
La acción de Eva de presuponer que fue ella quien adquirió algo, incluso esperando que así se mantuviera la promesa divina, la llevó erradamente a creer que tenía que hacer algo al respecto, así que mal interpreto que su responsabilidad era resolver la situación y desde esa perspectiva nombró así a Caín, dejando como premisa que ella lo había adquirido del mismo Creador para arreglar aquella situación pecaminosa que les hizo desobedecer comiendo del árbol del conocimiento del bien y del mal, para luego responsabilizar al engañador (מִרְמָה, mirmah) por sus propios actos.
Confusión en la que caemos regularmente y que lógicamente genera que no nos acojamos a los propósitos del Creador y que por el contrario, como Set, nombre que expresa una cosmovisión completamente diferente que, hace referencia a (שֵׁת, shet) algo proveído o provisto, por el mismo Creador como sucede con todo lo creado, no entendamos sus designios (לָשִית) y por ello obviamos que debemos ser guiados exclusivamente por el Creador y no por nuestros deseos o raciocinios incoherentes. Se trata de creerle y de tener fe en Él y que siempre seremos llevados por el buen camino, el mismo que Él diseño y el cual difiere mucho de nuestras búsquedas egocéntricas.
Enos (אֱנוֹשׁ) como hijo de set, al igual que su padre nos recuerda lo importante de comprender cada una de nuestras intenciones que luego se hacen acciones, las cuales usualmente van en contra del plan del Creador, razón de peso para que los humanos al igual que Eva a veces supongamos que estamos haciendo las cosas bien, sin hacerlas, todo porque no confiamos en Él sino en nuestros criterios. Por lo tanto, la diferencia siempre será extremadamente significativa para denotarnos que no se trata de intentar acciones propias por nobles que estas nos parezcan, sino sobre todo de entregarle nuestra voluntad a Él, de tener Fe y dejarnos guiar por sus preceptos y mandatos, cumpliendo con estos.
El Texto de Textos nos revela en I de Juan 5:14, “Esta es la confianza que tenemos al acercarnos al Creador: que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye”.
Oremos para confiar plenamente en nuestro Creador y su guía.



