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Mi Kabbala – Iyar 17, 5785 – Jueves 15 de mayo del 2025

¿Dadoras?

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 14:1, “La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba”.

Las mujeres han desempeñado un rol protagónico en la historia humana, así esos anales no las describan a muchas de ellas otorgándoles ese valor. Moisés por ejemplo no solo dependió de su madre, Jochebed (יוֹכֶבֶד) sino también de su hermana, Miriam, quien le salvó la vida al ponerlo en una cesta de mimbre sobre las aguas del río Nilo. Allí lo recibió la hija del faraón quien lo adopto y protegió. Y más adelante su esposa Ziporá lo refugio en la tierra de Madián, siendo estas mujeres las que jugaron un rol preponderante, tanto en la vida de él cómo a la vez para nuestra actual historia como creyentes.

Todo tiene una conexión sorprendente y toda mujer nos aporta en ese crecimiento, es así como Lea le dio a cada nombre de sus hijos un significado profundo y emocional. Rubén por ejemplo (רְאוּבֵן) deriva de la ra’ah (רָאָה), que significa ver, expresión de alegría al observar nacer a una criatura.  Simón (שִׁמְעוֹן), shemá (שָׁמַע), que significa escuchar, gratitud de ella por haber escuchado su llanto y que se le bendijo con un segundo hijo. Leví (לֵוִי), conectar, (yelave יִלָּוֶה), en la búsqueda que Jacob se conectara con ella. Y Yehudá (יְהוּדָה), alabar, (odeh, אוֹדֶה), cuando ella deja a un lado su frustración y alaba al Creador, quizá por ello el pueblo de Israel se hace llamar Yehudim o hijos de Judá.

Bellas historias que al igual que las de las dos parteras: Shifrá (שִׁפְרָה) y Puá (מַפְרֵט), nos motivan a seguir al Creador para poder desafiar no solo los edictos del faraón que ordenaba asesinar a todos los niños hebreos, sino a obedecerle fielmente y siguiendo esos ejemplos de aquellas mujeres y madres que con su sacrificio y hasta con sus vidas salvaron no solo el futuro del pueblo judío sino de nuestra propia humanidad y de nosotros los creyentes, ello nos llama a ver tanto en ellas como en nuestras madres a esos seres iluminados que irradian de esa luz divina.

De allí que el termino: Yirat Elohim (יראת אלוהים) nos hable de el temor al Creador, como una invitación a no tener miedo o espanto, sino asombro, reverencia, respeto y confianza en Él, quizá por ello nacieron de esas mujeres hombres como Josué (Yehoshua), Eliseo (Elisha) e Isaías (Yishaya), seres que anticiparon a nuestro Señor Jesucristo (Yeshua) el Creador salva, expresiones que parten de esa misma raíz: Él/Yah), Yesha (ישע), que significa: salvar. Lo cual no es casual, pues cada uno de estos nombres denotan que el Creador nos guía hacia la salvación ahora y en los distintos momentos de esta Su historia.

Eva (חַוָּה, ḥawwah) como símbolo de vida, nos recuerda a todos que debemos ser criados por unas madres que nos inculcan y forman para servir, de allí que en todas las épocas encontramos a esos seres, a esas dadoras que hicieron que Moisés mas adelante sacara al pueblo de la esclavitud Egipcia o que también Josué llevara a los israelíes a la conquista de la Tierra de Canaán o que a Eliseo salvara al Reino de Israel de los moabitas y a la vez que Isaías, visionara ese Reino de Judá pese a la invasión asiria, todo ello para que como María recibiéramos la llegada de nuestro Señor Jesucristo y Su salvación sabiendo que ese vientre de una mujer, nos proyecta esta misma tierra como recipiente para poder nacer de nuevo hacia Él.

El Texto de Textos nos revela en I de Timoteo 3:11, “De igual manera, las mujeres {deben ser} dignas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.

Oremos para alabar al Creador a través de nuestras madres y mujeres.

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