
Mi Kabbala – Jeshván 22, 5786 – jueves 13 de noviembre del 2025
¿Predicamos?
El Texto de Textos nos revela en Jeremías 48:28, “Abandonad las ciudades y habitad en peñascos, oh moradores de Moab, y sed como la paloma que hace nido en la boca de la caverna”.
Jonás nos reitera la importancia de obedecer al Creador y a sus mandatos, reorientando nuestras intenciones en pro de ser luz, ejemplificando con nuestra fe su amor ante los incrédulos, dando testimonio no solo desde lo verbal sino con manifestaciones gracias a nuestro servicio fraternal especialmente hacia aquellos que no comprenden los propósitos de esta existencia, quienes ese inmenso pez de la muerte devorará sino logran renacer tal como lo explica aquella paloma (יונה, iona), que aun en su vuelo nos da el mensaje pacificador y redentor del mismo Espíritu Santo: nuestro guía.
Predicación que como aquella gota (להטיף), que lentamente cae sobre la roca nos recuerda que son esas pequeñas intenciones las que renuevan nuestros pensamientos y los convierten en decisiones enfocadas en el plan del Creador, proceso terrenal de vida que además nos otorga enseñanzas para que desde nuestros nidos, nos atrevamos a salir de la cueva de nuestros pecados, en lugar de seguir gimiendo con quejas y reclamos, cuando debemos es orar y alabarle como verdaderos mensajeros de esperanza, dedicando nuestras vivencias a Él.
El Tanaj (קֹהֶ֣לֶת, Qohéleth), al igual que el Eclesiastés, nos incita a congregarnos para pasar de la lamentación y el desenfreno de Nínive, al arrepentimiento de nuestros pecados, tarea que como Jonás, nos obliga a no despreciar a aquellos a quienes les daríamos los castigos más fuertes como merecido, obviando esa misericordia divina, que nos obliga más bien a instar a aquellos que creemos que no actúan conforme a los preceptos y mandatos divinos, para que de nuestra mano, asuman ese arrepentimiento que siendo general nos llama es a corregir nuestras incoherencias, sumándonos así con unas serviciales intenciones.
Como palomas mensajeras, debemos llevar esperanza y paz a nuestros entornos, tal como, desde Noé, se nos muestra ya que somos parte del arca (תֵבָה, tevá) de su pacto, seres llamados a movilizar Su palabra con mensajes de compasión, reconciliación y purificación, hijos que asumiendo el llamado divino que se nos transmite de diversas formas incluso a través de todo lo que naturalmente nos rodea, atienden esa convocatoria y cambian su actitud, esa que es contraria a lo que el Creador nos incita: dar para dejar de atribuirle a Él los efectos de nuestros propios errores y desaciertos.
Como esos profetas (נָבִיא, nabí), se nos entrega el mensaje divino de dejar de persistir en esas acciones egoístas fruto de sesgarnos tras interpretaciones incoherentes, que desdicn de llevar su mensaje esperanzador de salvación que nos legó nuestro Señor Jesucristo a aquellos que llenos de reclamos y desmotivaciones siguen presos de sus entornos de oscuridad, encierro mental fruto de sufrimientos e incoherencias que nos impiden ver el camino, de allí que el mensaje celestial nos invite a utilizar cada vez mejor su conocimiento para que nutridos de Su Palabra reorientemos nuestro rumbo.
El Texto de Textos nos revela en Mateo 4:17, “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.
Oremos para que nuestros lamentos sean por la misericordia divina y no de quejas y reclamos.



