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Mi Kabbala – Kislev 18, 5786 – Lunes 8 de diciembre del 2025

¿Bestias?

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 14:1, “después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente”.

Algunas personas actúan inconscientemente, como bestias (bememot, בהמות), cifra 666 que en la gematría al degradarse a un digito, es 9, para denotarnos que perdemos nuestra alma al vibrar alejados de Él, lucha interior en pro de ser aceptados, valorados, amados y reconocidos más que por los demás, por Él, lo que implica que al hacer una analogía de esta visión con el libro del Apocalipsis, que establece que 144.000 serán los redimidos, podemos visionar en esas cifras y en el digito, 9, como el nos revela que Fe nos quitarnos esa marca de la mente al reconocemos como Sus hijos.

Número nueve (tish´a תִּשְׁעָה) que nos insinúa la necesidad de cumplir a la perfección con ese plan divino de entregarnos a Él sin límites, enfocándonos en esa dimensión divina, ilimitada e infinita, llamado a reencontrarnos con todo aquello que va más allá de nuestras simbologías e imaginarios mundanos, elevando nuestra conciencia hacia Él, búsqueda espiritual que nos lleva a profundizar en todo aquello que nos motiva a dejar a un lado nuestras fallas e imperfecciones paridas desde el pecado, aislándonos de esas acciones irracionales que solamente nos esclavizan a dichos egoísmos.

La gematria (גימטריה‎) nos recuerda que el nueve es el único número que contiene las vibraciones de todos los demás, lo que nos lleva a deducir que al acercarnos a Él recibimos un compendio de lo mejor de Su fluir amoroso, minimizando todo aquellas características pecaminosas, logrando así que todos nuestros conocimientos sean útiles a esta Su obra, gracias a que nos reconocemos voluntariamente cogobernados por Él, guiando nuestros diarios comportamientos de tal forma que el ego ya no logra infectarnos con su caos y conflictos, los mismos que alteran nuestras interrelaciones.

Todo nos habla de Él: Geburáh (גבורה​), la quinta Sefirot del Árbol de la vida, nos incita por ello a obviar ese heroísmo del ermitaño y más bien atendamos la importancia de compartir, sabiduría que acompañada de prudencia busca que alcancemos esos niveles elevados en donde debemos reconectarnos con el universo celestial y sus constelaciones, aceptando que todo nos afecta, ya que hacemos parte integral de un mundo en el que debemos propender por su armonía, coordinando nuestros interacciones al usar nuestros dones y creatividad de la mejor forma, acercándonos a Él a través de nuestros conocimientos.

Hemah (Af, אף) que traduce Ira Divina, es tan solo otro llamado en pro de evitar el aferramos a un mundo egocéntrico y a sus creencias complejas, esas que nos incitan a darle más preponderancia a lo oscuro de nuestras búsquedas personales que a la luz del Creador, lo cual domina nuestras coexistencias, por lo que debemos entender que incluso todos los signos, símbolos o números contienen esas señales y preceptos que nos inducen a amarnos como lo que somos: hijos, en vez de seguirnos distrayendo en divisiones.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 9:17, “porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. 18 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece”.

Oremos para que sea la sabiduría divina la que guie nuestras vidas.

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