
Mi Parashá – Génesis 17:26
Este versículo enfatiza que tanto Abraham como Ismael fueron circuncidados en el mismo día. La frase “en ese mismo día” (בְּעֶצֶם הַיּוֹם הַזֶּה) subraya la inmediatez y la unidad en la obediencia al mandato divino. En la cábala, la simultaneidad de este acto no es casual; simboliza la sincronización entre lo divino y lo humano. A través de la circuncisión, Abraham e Ismael se alinean espiritualmente con el pacto del Creador.
La idea de realizar un acto tan significativo “en el mismo día” refuerza la importancia de la acción proactiva y la obediencia inmediata. En la tradición cabalística, cuando se recibe una instrucción espiritual, la pronta ejecución es clave para permitir que las bendiciones espirituales fluyan sin interrupciones.
Además, el hecho de que Abraham e Ismael participen juntos en este acto sugiere una unión intergeneracional. Aunque Ismael no será el heredero del pacto principal, él también participa en este momento sagrado, lo que refuerza que cada persona tiene un rol importante en el plan divino, aunque sus caminos sean diferentes.
La palabra נִמּוֹל (nimol – “fueron circuncidados”) tiene el siguiente valor gemátrico: נ (Nun) = 50, מ (Mem) = 40, וֹ (Vav) = 6, ל (Lamed) = 30, lo que da un valor total de 126, que se reduce a 1 + 2 + 6 = 9. En la cábala, el número 9 simboliza la verdad (אמת – emet), que también tiene un valor numérico de 9. Esto sugiere que el acto de la circuncisión es un acto de verdad espiritual, alineado con la voluntad divina.
Este versículo marca un momento crucial en la vida de Abraham y su hijo Ismael: la circuncisión simultánea de ambos. Desde una perspectiva cabalística, esta simultaneidad refleja la sincronización entre generaciones y la importancia de la unión familiar en la obediencia al Creador.
Este versículo también nos invita a reflexionar sobre la importancia de la acción inmediata cuando se trata de cumplir con mandatos espirituales. La prontitud con la que Abraham e Ismael se someten a la circuncisión es un ejemplo de dedicación total y fe en el Creador, lo que nos recuerda que nuestras propias acciones pueden conectarnos más profundamente con lo divino cuando respondemos con obediencia y prontitud.



