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Mi Kabbala – Kislev 30, 5785 – Lunes 30 de diciembre del 2024.

¿Plegarias?

El Texto de Textos nos revela en Oseas 10:4, “Hablan meras palabras, hacen pactos con juramentos vanos, y el juicio brotará como hierbas venenosas en los surcos del campo”.

Cada letra que pronunciamos si así nos lo permitiéramos comprender, tiene un especial valor, ya que contiene señales orientadas por el mismo Creador, de allí que letras como He, ה, del alfabeto hebreo, H del español, simboliza desde dichas manifestaciones ese concepto de “papá”, visión que además nos llama a nuestra trascendencia, gracias a vivir armónicamente con Su palabra, la cual nos invita a través de estos signos a retroalimentarnos de su aliento vital el mismo que nos conecta con todo y sus diversas formas que a través del aire, el fuego, el agua o la tierra nos hablan de nuestra esencia.

Esta quinta letra que simboliza una puerta, שַׁעַר־, sha’ar o ventana, para algunos un peine u horquilla por su forma de mango de tres dientes, que permiten sujetar o desenredar los cabellos, nos habla de percibir nuestras dificultades como desafíos, esos que aunque se opongan a nuestras expectativas, nos permiten valorar cada nuevo instante si nos enfocamos en elevarnos hacia el cielo, en donde Él nos espera con brazos abiertos, por lo que deberíamos mantener más bien una actitud de adoración, de alegría y de desarraigo, para que su fluir nos retorne a Su lado guiados por el vibrar de Su palabra.

Señal lingüística que con sus sonidos nos proyecta a través de nuestros conceptos una orientación que le da sentido con sus significantes a nuestras vivencias, por lo que esos imaginarnos nos manifiestan nuestra liberación de un estado del que nos dan ideas esos tres trazos de este signo que enmarca el mundo por venir, todo, kol, כּיל, que nos reitera a través de cada letra , los tres modos que tiene el alma para hacerse conscientemente de esa realidad: ya sea a través del pensamiento, de la acción o de la palabra, los cuales le permiten percibir que somos parte, dejándonos de proyectar aparte.

Desde la cábala y la gematría esa quinta letra del alfabeto también nos habla de nuestro paso por esta esfera terrenal en donde necesitamos de Su misericordia: Jesed, חסד, la misma que nos habla de Su grandeza, sexta esfera, Tiferet, תפארת, en donde nos deslumbra además Su belleza, la cual nos lleva al centro, al Árbol de la Vida, al verdadero equilibrio de las otras Sefirot, lectura que simplemente nos expresa que hacemos parte de la simiente de la vida, de la expansión, de su amor, el cual crece y se multiplica, lo que para los creyentes simplemente explica esa invitación a amar.

Trabajar en nuestro Debekut, para apegarnos pero al Creador, implica integrarnos a través de Su obra y así poder llegar al nivel Keter, corona, siendo necesario reconocer la importancia de este Ain o nada, que nos llevara a retornar a ligar, ayı̄n, עַיִן, una vez reconozcamos que sin Él, no somos, ni sabemos nada, humildad, bitul, ביטול, que nos llama a negarnos para hacer las cosas con más amor, alejándonos de esas expectativas egocéntricas para poder aprender de que todo sucede como debe ser, como el Creador lo planea: auto anulación que nos lleva a ese estado de luz e iluminación en donde nuestra permanencia eterna nos mantendrá a Su lado.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 5:12, “Y sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni con ningún otro juramento; antes bien, sea vuestro sí, sí, y vuestro no, no, para que no caigáis bajo juicio”.

Oremos en silencio para poder escuchar al Creador.

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