Back

Mi Kabbala – Nisán 5, 5786 – Lunes 23 de marzo del 2026.

¿Pan?

El Texto de Textos nos revela en Nehemías 8:10, “ya pueden irse. Coman bien, tomen bebidas dulces y compartan su comida con quienes no tengan nada, porque este día ha sido consagrado a nuestro Señor. No estén tristes, pues el gozo del Señor es nuestra fortaleza”.

Algunos ritos e incluso mitos que se han fundido en nuestras creencias parecen haber perdido su verdadero valor y quizá por ello, percibimos la Cena del Señor desde un contexto en donde parece obviamos, lo que realmente significaba asumir a nuestro Señor Jesucristo como Pan de Vida. Reflexionar como creyentes en dicha perspectiva nos debe llevar a alimentarnos a diario de Él como dador de todo, atendiendo que se trata del mismo cuerpo del Creador (גּוּף, guf) y por lo tanto, al nutrirnos de Su Ser estamos dispuestos a vivir como Él: a amar como Él, actuando conforme a Su voluntad misericordiosa.

Lejem (לחם, pan), viene de la raíz ljm (לחמ), que es homónima con ljm (לחם) del vocablo miljamah (מלחמה): guerra, lo que nos invita a comprender que en nuestro ser se libra una batalla por nuestro verdadero alimento, que no es solo ese pan diario que regularmente contiene levadura, sino que estamos llamados a comulgar con la idea de buscar primero el alimento espiritual indispensable que nos sacia de esa hambre y vacío existencial, que nos sofoca y que no se puede llenar con nada diferente a Él.

Pan que nos da fuerza, vigoriza, nos sostiene, alienta y fortalece, por lo que quienes tienen otro tipo de creencias obvian que ese símbolo del Pan estaba ya implícito en la Ley, lo cual nos llama a tomarlo, por ello en aquella cena como emblema, Él, indicó todo ese significado en Su persona y obra, resumiendo el código de la alianza antigua (בְּרִית, Berít). Tema que aunque es un poco complejo de digerir con nuestras mentes terrenales, requiere de una norma de vida para quien como creyente se considere Su discípulo: alimentarnos de su Palabra a diario, para vivir como Él nos enseñó, minimizando nuestras necesidades al saber que Él nos lo ha dado todo desde el mismo momento de nuestra creación.

Jesucristo es el Pan de Vida, símbolo además de entrega en su cuerpo, lo cual desde la visión hebrea nos comunica la manera en que una persona está presente en el mundo, la forma como ese ser debe vivir y por lo tanto, el impacto que gracias a su ejemplo genera en los entornos en los cuales convive. De esta forma, al nutrirnos de Él somos transformados, logrando a través de nuestros actos, palabras, pensamientos y vida expresar unos sentimientos que ya no son dominados por la carne (בָּשָׂר, basar), debido a que nuestro cuerpo es guiado por su Palabra y por ende por Su amor.

Ester (Hadassâh,  הֲדַסָּה) representa ese Ser que confió en el Creador antes que en su belleza o posición de privilegio, lo cual nos invita de alguna manera a demostrar al alimentarnos y nutrirnos de Su amor, esa confianza al apropiarnos de una nueva realidad, una, que debemos asimilar e interiorizar de tal forma que esta transforme nuestros hábitos, ya que hemos hecho como propias sus ideas y mensaje, alterando nuestra voluntad, la cual irradiará en nuestros entornos actos de amor, justicia y misericordia, de lo contario no estamos nutriéndonos de su esencia y solamente estamos siendo dominados por la carne, quien nos gana la diaria batalla al hacernos retroalimentar de sus impurezas.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 22:19, “y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí”.

Oremos para retroalimentarnos a diario de Jesús como Pan de Vida.

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *