
Mi Kabbala – Shevat 25, 5786 – Jueves 12 de febrero del 2026.
¿Miedos?
El Texto de Textos nos revela en Éxodo 33:13, “ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14 Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso”.
Se especula que los griegos hablaban más de fobia, que de miedo y probablemente por ello, hoy por hoy, algunos aseguran que el temor que sentimos, poco tiene que ver con esta emoción primaria que incluso está inscrita como un instinto de protección, así es como le damos a esa sensación (יראה, yirá) una connotación distinta a la original, obviando esa invitación Bíblica para que logremos es: un temor reverencial para con nuestro Creador, el cual tiene que ver más con que le obedezcamos y respetemos, como una forma de realizarnos, cumpliendo Su voluntad, al alinearnos a la suya.
Temor, que incluso mirado desde el instinto, no es miedo, aunque este puede servirnos para hacer una revisión permanente al respecto de si estamos o no respetando los mandatos y preceptos del Creador y si logramos llevarlos a nuestros comportamientos cotidianos para integrarnos más a Él a través de esta Su obra, convirtiendo esa reacción inconsciente en una especie de fuerza interior motivadora, que nos incita a cambios positivos en nuestras vidas, en esos momentos en que podemos ser guiados por otro tipo de emociones distintas a un sentir (jash, חָשׁ), que nos llama a disentir del pecado.
Temor, que proyectado desde una visión de eternidad nos sirve en esencia para que comprendamos que frente al juicio venidero por parte del Creador, quizá lo que más nos avergonzara es el reconocemos como pecadores cuando se nos dio la posibilidad de tomar otros caminos mas conscientes, unos que nos llevaban a aprovechar mejor el tiempo y todo ese potencial espiritual que poseemos y del que parece no queremos darnos cuenta, ni siquiera en esos momentos que nos dominan algunos miedos y en donde más bien aspiramos el apostarle a la buena suerte (Mazal Tov, מזל טוב) y no a Su guía.
Vale la pena que atendiendo las alertas que nos puede despertar este temor reverencial y que están grabadas en nuestra conciencia asumamos la postura de atender estas para así, si es el caso, corregir aquellos hábitos que inconscientemente nos han reprogramado y que nos llevan a acometer los mismos errores, para luego gracias a dicha aceptación de mejorar y enmendar aquello que nos distancia de esa Su Luz, proponernos recorrer esos senderos en donde esperamos (קָוָה, qavah) se irradie ese fluir armónico para nuestros entornos.
Gabriel (גַּבְרִיאֵל) como ángel guardián nos reorienta a través de ese Manual de Vida, en esos verdaderos valores y propósitos en los que debemos enfocarnos en esa búsqueda trascendente, la misma que va más allá de este periodo de vida terrenal y que nos vincula al Espíritu Santo quien nos hace parte de este todo permitiendo reconocer ese temor reverencial en alabanza para con nuestro Padre celestial, quien nos brinda la oportunidad diaria de sabernos llenos de Su misericordia y amor.
El Texto de Textos nos revela en Lucas 18:3, “Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso el Creador no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe?”
Oremos para que el temor reverencial nos guíe a vivir conforme a Su palabra.



