
Mi Kabbala – Shevat 22, 5786 – Lunes 9 de febrero del 2026.
El Texto de Textos nos revela en Génesis 4:7, “si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. 8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató”.
La Biblia es nuestro manual de vida, allí cada ser humano encuentra las pautas para llevar unas relaciones personales y grupales conforme a dichos propósitos de vida diseñados por quien nos creó, por lo que es más que incoherente el no atender lo que allí se plantea, indicaciones que aunque deberíamos asumir al pie de la letra, distorsionamos, predominando históricamente nuestra desobediencia e irrespeto, al contradecir lo que allí Él, desde su Palabra, nos propone en dichos textos sagrados (Jamishá JumshéyTorá, חֲמִשָּׁה חֻמְשֵׁי תּוֹרָה) estudiando por lo menos los Cinco Quintos de la Torá.
Reinterpretamos versículos y visionamos a Satanás como enemigo y no como ser tentador que nos llama a acércanos a Él, por ello, leemos la prueba de nuestro Señor Jesucristo en el pináculo del Templo de Jerusalén cuando le pide se arroje desde la cima, para que los ángeles que le cuidan (shomer, שׁוֹמֵר) lo reciban en sus brazos, no como lo que es pues esos mismos Salmos nos dicen lo que realmente deberíamos comprender gracias a los preceptos divinos que solo pretenden que podamos crecer integralmente y lograr una sana convivencia siendo útiles a la obra del Creador.
Torcer el sentido de Su palabra nos lleva a obviar que shomer (שׁוֹמֵר) significa guardia, más que cuidar, lo que significa que el Creador garantiza nuestra protección divina en caso de peligro y nos guarda para la vida eterna, por lo cual esas percepciones, sensaciones, emociones y deseos efímeros no pueden enfocarse en este corto paso terrenal en la cual caímos cual esclavos del pecado, al desobedecerle, promoviendo así toda una enciclopedia de sufrimientos que históricamente nos ha mantenido alejados de Su guía, la misma que nos proyecta el camino que debemos recorrer e incluso nos revela el cómo hacerlo.
Al mal usar nuestro lenguaje obviamos que la misma naturaleza con sus leyes nos reorienta, denotándonos el para qué existimos, así como los efectos nocivos de nuestras desobediencias (יֵצֶר הַרַע, yēṣer hara), esas que milenariamente ha consolidado nuestra propia destrucción, prefiriendo no atender Sus recomendaciones, posponiendo con nuestras decisiones mundanas el integrarnos a Él a través de esta Su obra. Egoísmo humano, que llamamos evolución, consolidando así una infelicidad que no tiene explicación.
Todos los ángeles nos dan mensajes, Miguel (מִיכָאֵל, Mikhael) nos llama aquí y ahora a comprender que tenemos la oportunidad de elegir una nueva vida, dejando así de culpar a nuestros ancestros y hasta a seres caídos por todo aquello que nosotros seguimos retroalimentando con nuestra desobediencia. Por lo que nuestra responsabilidad individual consciente es la de dejarnos guiar por Él, enfocando nuestro intelecto gracias a esos preceptos y mandatos a Su Voluntad, esa que esta implícita en Su Palabra, la cual visiona nuestras verdaderas realizaciones y bendiciones si nos dejamos guiar por Èl.
El Texto de Textos nos revela en Hechos 13:38, “sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, 39 y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree”.
Oremos para que la relectura diaria del Texto de Textos nos inspire.



