
Mi Kabbala – Shevat 4, 5785 – Domingo 2 de febrero del 2025
¿Descansamos?
El Texto de Textos nos revela en Ezequiel 20:19, “Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra; 20 y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Creador”.
Se nos invita regularmente a descansar un día a la semana, como a la vez a dedicar ese y ojala todos los días al Creador, reposo, מְנוּחָה, menukjá, necesario para renovarnos y encontrar esa armonía que por nuestra diaria movilidad y distractores tal vez perdemos al alejarnos de Él, Shabat, שבת,que su pueblo leen como elprimer día de la semana, que los creyentes entendemos como el de la resurrección, que nos llama a todos a cada instante a reencontrarnos como familia con nosotros mismos y lógicamente con Él.
Reencuentro espiritual necesario para retomar cada semana ese propósito fraternal y servicial que nos conduce más allá de esta existencia material que nos condiciona con su dualidad de la muerte, pero que nos habla de nuestro renacimiento, por lo que este reposo en medio del mundo de la acción nos debe reorientar hacia el Creador siendo sus preceptos y mandatos los que nos posibilitan santificarnos viviendo por y para Él, lo que implica el recargarnos a través de la oración y la lectura de la Biblia, de esa Fuerza Espiritual que necesitamos para no desviarnos gracias a su guía, נָחָה, nakjá.
Nuestra inteligencia, binà, בִּינָה debe ajustarse por ello a Su sabiduría, jojmà חכמה, para que nuestros pensamientos sean limpios y apegados a esos sus mandatos, meditando para ello en Él logrando que nuestra esencia entienda la razón de ser de todo, bien estar que nos denotará que vamos por buen camino, lo que significa además ver en cada instante esa oportunidad de buscarle, reposo que altera nuestra voluntad para que se ajuste a la suya, logrando además que nuestros dones, destrezas, deseos y determinaciones se alineen a ese fluir que vibra con Su palabra.
Visión esperanzadora: tikvah, תקווה, que más allá de nuestros sesgados conceptos nos llama a que esos deseos, anhelos o expectativas, se llenen de Su confianza, sabiéndonos guiados por Su Santo Espíritu, quien orienta nuestra conciencia estimulando incluso nuestras emociones para que nos indiquen cómo podemos cogobernar nuestras vidas superando los desafíos que nos ofrecen nuestras propias sin razones; se trata por lo tanto de ver en esas pruebas, espacios para acercarnos más a Él, convirtiendo incluso dicho reposo en un escenario para redescubrir las manifestaciones divinas, siendo para ello la oración nuestra mejor herramienta de acercamiento.
Vivir para Él, implica recordarle zajar, לזכור, a cada instante, insinuación para que busquemos esa información celestial que disfrazada de datos cotidianos esta dormida en nuestro ser interior pero sus destellos avivan nuestra parte adámica, dándonos luces gracias a nuestro ADN, sangre, que producto del pecado requiere esa purificación celestial, lo que implica que al revisar esos mensajes dados incluso por nuestros patriarcas, salgamos de ese exilio y tinieblas egipcias mercantiles y nos reorientemos atendiendo más esa Luz interior que a su vez es el reflejo de Su Haz de Luz.
El Texto de Textos nos revela en II de Corintios 4:3, “pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 4 en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen del Creador”.
Oremos para que cada instante se la ofrezcamos al Creador.



