
Mi Kabbala – Tamuz 18 – Lunes 14 de julio del 2025
¿Reclamos?
El Texto de Textos nos revela en Genesis 25:34, “Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura”.
Aunque la palabra Tamuz en hebreo hace referencia más a un mes, algunas personas consideran contradictorio que ese mismo nombre sea el de una deidad babilónica a la que se le honraba en pro de la fertilidad, conceptos que, sin embargo, nos recuerdan una fiesta menor que se lleva a cabo cuarenta días después de Shavuot y que como día de ayuno que conmemora realmente la ruptura de las murallas de Jerusalén antes de la destrucción del segundo templo. Por lo cual, se entiende como un día que marca el comienzo de un período de luto de tres semanas, reconocidos como días de la angostura, previo además a la fiesta de Tisha Beav (תשעה באב), en la cual además se destruyeron las tablas de piedra de los Diez Mandamientos.
Ruptura y destrucción (שָׁמַד, shamad), que generamos a diario al expresar palabras que agreden no solo física, sino espiritualmente a los demás, alejándonos así no solo de Él, sino de nosotros mismos. Quizá por ello vale la pena comprender aún más el valor de nuestras expresiones para hacer ayuno, sobre todo de aquellas que, como en el caso de Abel, nos llevan a atentar contra nuestras vidas, cuando debemos es bendecir. Y es que como Esaú a veces despreciamos estas bendiciones, aferrándonos a un lenguaje y a unos comportamientos que poco tienen que ver con los preceptos del Creador.
Nuestros ayunos de palabras deben servirnos como creyentes para ser mas prudentes y no caer como le sucedió a algunos de estos personajes bíblicos que simplemente se mantuvieron distraídos de la guía del Creador, enfocándonos en seres como Jacob quien siempre estuvo dispuesto a asumir discursos coherentes a la Palabra del Creador, comportamientos que se suman a Su voluntad, lo cual deriva en oraciones distintas a las de aquellos que en sus rezos escuetos solo piden, incluso se quejan, buscan el mal de quienes consideran sus enemigos (אוֹיֵב, oyeb), cuando Él mismo nos otorga su infinita misericordia a diario.
No podemos obviar que el discurso de Jacob, que se lee en Génesis, en donde priman partículas lingüísticas como, na (נָא), da esa señal de cortesía y formalidad, como ejemplo para orar al Creador siempre en señal de gratitud y no como lo hacia su hermano que contrariamente expresaba quejas y reclamos. Actitudes completamente diferentes, las cuales llevaron a Esaú a suponer que no necesitaba del Creador, mientras que Jacob reconocía que su plenitud dependía de Él y por ello se enfocaba en alabarle.
Bella visión que nos debe aportar como creyentes para tener momentos de ayuno y oración que nos llamen a ser más gratos y menos quejosos (שִׂיחַ, siach), a alabar más, en vez de pedir tanto, de rogar por el perdón de nuestro Creador, en vez de suponernos dignos de estar cerca de Él y, sobre todo, de acogernos a su misericordia, ya que, aunque no merecemos esta, gracias a esas nuevas palabras de gratitud Él nos permitirá estar a su lado, fruto de acogernos a través del amor a la aceptación de lo que somos: sus hijos.
El Texto de Textos nos revela en Efesios 4:19, “Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan”.
Oremos de tal forma que nuestras palabras sean de alabanza y gratitud.



