
Mi Parashà – Gènesis 14:13
Abram (הָעִבְרִ֔י, haIvri), cuyo nombre deriva de la raíz avar (עבר), que significa “cruzar” o “pasar”, con un valor de 282, aún no había tomado parte en la guerra cuando recibe la noticia de que su sobrino Lot ha sido capturado, evento que lo lleva a ir en su búsqueda. El mismo nombre de Abram nos habla de ese estado de trascendencia, cruzando de un nivel material a uno más espiritual.
Este cruce simboliza la transición de lo mundano a lo sagrado. Abram representa a quien busca estar alineado con las fuerzas divinas en lugar de quedar atrapado en las fuerzas materiales que dominan Sodoma y Gomorra. Por ello, él habitaba en los encinares de Mamré (בְּאֵֽלֹנֵ֖י מַמְרֵ֣א, Elonei Mamre), que son símbolos de fuerza y estabilidad. El lugar de residencia de Abram, Mamré (con un valor de 281), está relacionado con la amistad y la alianza.
Las alianzas juegan un papel importante en la estructura de la creación, y el hecho de que Abram esté rodeado de aliados en este momento refleja su conexión con fuerzas espirituales que lo apoyan en su misión. Escol y Aner representan esos aliados de Abram, lo que sugiere que, en momentos de prueba espiritual, incluso alguien tan conectado con lo divino como Abram necesita el apoyo de otros.
Nuestro crecimiento espiritual es tanto un esfuerzo individual como colectivo, en el que las alianzas son cruciales para alcanzar un propósito mayor. Por ello, el escape (הַפָּלִ֔יט, haPalit), con un valor de 529, tiene una carga espiritual significativa, ya que “escape” o “liberación” son actos con implicaciones profundas.
El personaje que llega para informar a Abram no es solo un mensajero, sino una representación del conocimiento o la conciencia que llega en un momento crucial. El valor de Ivri (282), cercano al de Mamré (281), sugiere que la identidad de Abram como “el hebreo” está profundamente ligada a su ubicación en Mamré, que representa estabilidad y alianzas espirituales.
Este versículo nos muestra cómo Abram es llamado a la acción cuando recibe la noticia de que su sobrino Lot ha sido capturado. Desde una perspectiva espiritual, Abram representa al individuo que ha cruzado de lo material a lo espiritual, y su respuesta a este llamado es crucial para la narrativa. El hecho de que esté rodeado de aliados en Mamré refuerza la idea de que en el crecimiento espiritual es fundamental contar con apoyo.
En nuestras vidas, este versículo es una invitación a reflexionar sobre cómo respondemos ante los desafíos. Es necesario considerar cómo respondemos ante las dificultades y la importancia de las alianzas espirituales en nuestro propio crecimiento.
La Kabalá enseña que el alma humana contiene dos fuerzas fundamentales:
Yetzer Hatov (יצר הטוב) – La inclinación al bien
Yetzer Hará (יצר הרע) – La inclinación al mal
Pero el Yetzer Hará no es “malo” en esencia — es una herramienta divina para el libre albedrío. Si no tuviéramos una inclinación negativa, no habría mérito en elegir el bien.
“Yo he creado el Yetzer Hará, pero he creado la Torá como antídoto para él.” — (Talmud, Kiddushin 30b)
Desde la Kabalá:
El mal no es un error del sistema, sino una ilusión necesaria para el juego espiritual de la vida.
El alma desciende a este mundo precisamente para enfrentar la oscuridad interna, y al vencerla, revelar más luz de lo que habría sin ella.
Ejemplo de aplicación kabalística:
El deseo de robar, herir o incluso destruirse a uno mismo no es la “naturaleza verdadera” del alma, sino una cáscara (Klipá) que oculta la luz divina interior.
GUEMATRÍA: El mal como parte del código de elevación
Veamos un ejemplo poderoso:
La palabra “Yetzer” (יצר) – inclinación, tiene un valor numérico de 300.
“Ruaj” (רוח) – espíritu, tiene un valor de 214.
“Or” (אור) – luz, tiene valor de 207.
→ 300 = 214 (Ruaj) + 86 → Y 86 es la guematria de “Elohim” (אלהים), el nombre de Dios asociado al juicio y la naturaleza.
Esto revela que incluso la inclinación negativa (Yetzer Hará) está formada por la Luz Divina, envuelta en formas de juicio o rigidez (Elohim).
Traducción espiritual: El mal es un código divino que, cuando lo transmutas, te conecta con dimensiones más profundas de Dios.
Incluso tu impulso más oscuro tiene una raíz divina esperando ser rectificada.
ZÓHAR: La Luz solo se revela en la oscuridad
El Zóhar dice: “אין אור אלא מתוך חשך”. “No hay luz sino desde la oscuridad.”
Según el Zóhar, la creación del mal fue intencional, para permitir que el alma escoja y, en ese acto de elección, co-cree con Dios.
La oscuridad (el deseo de dañar o destruir) es una ilusión creada para que el alma tenga algo que transformar.
El Zóhar habla de las “klipot” (cáscaras) — capas de ego, deseo y violencia que cubren la chispa divina.
Cuando una persona desea autodestruirse o dañar a otros, es porque está identificada con la Klipá, no con su esencia.
Ejemplo del Zóhar: Así como la cáscara protege al fruto hasta que madura, el ego y la oscuridad “protegen” tu alma hasta que puedes revelarla con conciencia.
TALMUD: El alma humana es un campo de batalla sagrado
El Talmud reconoce la existencia de impulsos destructivos, pero enseña que el mérito más grande del ser humano es luchar internamente.
“El más fuerte no es el que vence a su enemigo, sino el que se domina a sí mismo.” — Pirkei Avot 4:1
El Talmud también dice: “Kol hagadol mechavero, yitzro gadol mimeno.” “Quien es más grande, tiene un Yetzer Hará más grande.” — Sucá 52a
Cuanto más elevado es tu alma, más poderosas son tus pruebas.
Entonces, ¿por qué queremos a veces matarnos, robar o herir?
Porque somos almas muy elevadas atrapadas temporalmente en cuerpos y egos que nos desconectan del propósito.
Resumen Espiritual
| Pregunta | Respuesta espiritual |
| ¿Por qué hay tanta oscuridad en nosotros si venimos de la Luz? | Porque fuimos creados para transformarla y elevarla. |
| ¿Por qué quiero hacer el mal si fui creado por un Padre amoroso? | Porque tienes dentro de ti el poder de elegir el bien con libre albedrío, y eso te hace partícipe en la creación. |
| ¿Por qué a veces me odio a mí mismo o quiero desaparecer? | Porque la Klipá del ego te desconecta de tu esencia divina. Pero tu alma sigue intacta. Solo necesita ser redescubierta. |
¿Qué hacer con esta información?
No te identifiques con tu oscuridad — Es parte del diseño, no tu esencia.
Estudia tu alma — Usa la guematria y el hebreo para conocer tu raíz espiritual.
Busca la chispa en el conflicto — Pregúntate: ¿Qué chispa de luz debo liberar aquí?
Conecta con la Torá o textos del Zóhar — Son antídotos energéticos contra el caos interno.
Acércate a la compasión — Hacia otros, y hacia ti mismo. Recuerda: Dios te creó con amor, no con culpa.



