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Mi Parashá – Génesis 17:12

El número ocho tiene un significado profundamente espiritual en la cábala. Representa lo que está más allá de lo natural, ya que el número siete se asocia con la creación del mundo físico y la naturaleza (siete días de la creación). El número ocho, por lo tanto, simboliza lo que trasciende el orden natural, el mundo espiritual que está por encima de las limitaciones físicas.

La circuncisión, que debe realizarse al octavo día, nos señala que el pacto con el Creador es un acto que va más allá de lo físico y se adentra en el ámbito de lo eterno y lo espiritual. Este acto no se limita a los descendientes biológicos de Abraham, sino que también incluye a los extranjeros que forman parte de su casa, lo que indica la universalidad del pacto.

La circuncisión no se ve solo como un sello físico, sino como un símbolo de pertenencia a la comunidad espiritual, una apertura al mundo divino y una muestra de compromiso con las leyes y principios del Creador, para que este paso hacia la corrección y la purificación nos aleje de los deseos egoístas del mundo físico.

El proceso de integrar al extranjero (alguien que no es de la descendencia directa de Abraham) dentro de este pacto representa la expansión de la luz espiritual hacia todos los seres humanos, subrayando la idea de que la cercanía al Creador no está limitada por el linaje, sino por el compromiso espiritual.

El número ocho, שמונה (shmoneh – ocho): ש (Shin) = 300, מ (Mem) = 40, נ (Nun) = 50, ה (Hei) = 5, nos da la idea, gracias a la suma de estas letras desde la gematría, de un total de 395, que se descompone en 3 + 9 + 5 = 17, el valor numérico de la palabra טוב (tov – bueno). Esto sugiere que dicho acto es bueno a los ojos del Creador, ya que encarna bondad y corrección en el sentido espiritual.

Además, el número ocho en la cábala simboliza la infinitud y la eternidad, ya que la forma del número 8 (∞) es un símbolo de lo que no tiene fin, lo que nos conecta con lo divino más allá del tiempo y el espacio. La circuncisión realizada el octavo día se convierte en un acto que conecta al ser humano con lo eterno, sellando el pacto con el Creador de una manera que trasciende las barreras físicas.

Este versículo enfatiza el aspecto atemporal y espiritual del pacto, en donde la circuncisión al octavo día no es solo un acto ritual, sino una conexión directa con lo que está más allá del mundo físico, un compromiso con el orden divino que trasciende el tiempo y el espacio. En la cábala, el número ocho nos recuerda que estamos llamados a elevarnos por encima de nuestras limitaciones terrenales para conectar con lo infinito y lo divino.

En nuestra vida personal, este versículo nos invita a reflexionar sobre cómo podemos integrar la espiritualidad en nuestra rutina diaria, elevándonos más allá de lo físico y lo material, y comprometiéndonos con una transformación interna que nos acerque a lo divino.

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