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Mi Parashá – Génesis 18:25

Este versículo representa un momento crucial en la intercesión de Abraham. Aquí, Abraham apela directamente a la justicia divina, cuestionando la posibilidad de que el Creador trate a los justos y a los malvados de la misma manera. En la Cábala, este pasaje refleja el equilibrio entre Jesed (misericordia) y Guevurá (juicio), dos fuerzas que deben estar en armonía en el proceso de creación y corrección.

“Matar al justo con el malvado” (lehamit tzadik im rasha): Esta frase destaca la naturaleza dual de las acciones divinas. En la Cábala, el tzadik (justo) es un canal para la luz divina, mientras que el rasha (malvado) genera desequilibrio y caos en el mundo. La pregunta de Abraham sobre si el justo será destruido junto con el malvado pone de manifiesto la necesidad de que el juicio divino se aplique de manera diferenciada, para no romper el orden del cosmos.

“El Juez de toda la tierra” (hashofet kol ha’aretz): Aquí, Abraham apela al papel de Dios como el Juez supremo. En la Cábala, el shofet (juez) no solo aplica la ley, sino que también tiene la responsabilidad de mantener el equilibrio entre misericordia y juicio. Este versículo subraya la idea de que el juicio divino debe ser justo y estar en sintonía con el propósito espiritual de mantener el orden y la armonía.

El valor gemátrico de “justo” (tzadik, 204) resalta la importancia del individuo que actúa en sintonía con las leyes divinas. En la Cábala, los tzadikim (justos) son considerados pilares que sostienen el mundo. El número 204 refleja su conexión con el equilibrio cósmico y el flujo de la luz divina.

El valor de “malvado” (rasha, 570) muestra la acumulación de energías negativas que deben ser corregidas. En la Cábala, los números altos como 570 están asociados con fuerzas caóticas que necesitan ser rectificadas o eliminadas para restaurar el orden. El rasha representa un desvío significativo del propósito divino.

El valor de “justicia” (mishpat, 429) resalta la importancia del juicio en el proceso de corrección. En la Cábala, el juicio es visto como una herramienta para equilibrar las energías, asegurando que el bien y el mal sean tratados de manera justa y proporcional.

Este versículo plantea una de las cuestiones más profundas sobre la justicia divina: ¿cómo puede el Juez de toda la tierra tratar de manera igual a los justos y a los malvados? Abraham intercede, apelando a la misericordia y pidiendo que el juicio se aplique de forma diferenciada. En la Cábala, este equilibrio entre Jesed (misericordia) y Guevurá (juicio) es crucial para mantener la armonía en el mundo.

La gematría del versículo refuerza este concepto. El valor del “justo” (204) refleja su papel como pilar espiritual del mundo, mientras que el “malvado” (570) representa el caos que debe ser corregido. La justicia (mishpat, 429) es la herramienta divina que permite la corrección de los desequilibrios y la restauración del orden en el cosmos.

Este versículo nos invita a reflexionar sobre la importancia de la justicia en nuestras vidas y en el mundo. Como Abraham, estamos llamados a abogar por un juicio justo y a buscar el equilibrio entre la misericordia y el juicio en nuestras propias decisiones y acciones.

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