
Mi Parashá – Génesis 18:6
Este versículo continúa con el tema de la hospitalidad, una virtud esencial en la vida de Abraham. Aquí, Abraham instruye a Sara para que prepare alimentos para los invitados. Este acto refleja una profunda comprensión de la conexión entre lo material y lo espiritual, y cómo el servicio a los demás puede elevar tanto a los que sirven como a los que son servidos.
La harina fina, סֹלֶת (solet): ס (Samej) = 60, ל (Lamed) = 30, ת (Tav) = 400, con un valor total de 490, se refiere a lo más puro del grano, lo mejor que se puede ofrecer en un alimento. En la cábala, la harina fina representa el refinamiento de los atributos personales, la preparación del alma para recibir bendiciones y la transformación de lo físico en algo espiritual. El proceso de amasar la harina y convertirla en alimento simboliza el trabajo espiritual que debemos hacer para elevar nuestra materia y conectarla con lo divino.
Las tres medidas (שְׁלֹשׁ סְאִים, shelosh se’im); שְׁלֹשׁ (shelosh), ש (Shin) = 300, ל (Lamed) = 30, ש (Shin) = 300, con un valor de 630, tienen un gran significado en la cábala, ya que representan la armonía y el equilibrio entre diferentes fuerzas, como Jesed (misericordia), Guevurá (juicio) y Tiféret (equilibrio). La cantidad de “tres medidas” podría simbolizar este equilibrio entre las fuerzas divinas, sugiriendo que la preparación del alimento no solo es física, sino también espiritual.
Las tortas עֻגוֹת (ugot), ע (Ayin) = 70, ג (Gimel) = 3, ו (Vav) = 6, ת (Tav) = 400, con un valor total de 479, que Sara debía preparar son una manifestación tangible del esfuerzo físico que transforma lo material en algo que puede nutrir tanto el cuerpo como el espíritu. En la cábala, el proceso de cocinar y preparar alimentos se asocia con la transformación, ya que implica la combinación de elementos básicos y su conversión en algo más elevado y significativo.
El valor 479 de “tortas” resalta la importancia de transformar lo básico en algo elevado. En la tradición cabalística, los alimentos cocidos o transformados simbolizan la elevación y la capacidad humana de co-crear con Dios, ya que tomar ingredientes simples y transformarlos en algo nutritivo es una metáfora del trabajo espiritual.
Este versículo refuerza la idea de que las acciones cotidianas, como preparar comida, pueden tener un significado espiritual profundo cuando se hacen con intención. La hospitalidad de Abraham y Sara no es solo un acto de bondad hacia sus visitantes, sino también un reflejo de su compromiso con lo divino. La harina fina, las tres medidas y las tortas representan el proceso de transformación, donde lo material se eleva a través del esfuerzo y la intención espiritual.
La cábala y la gematría nos enseñan que cada detalle, cada acción y cada número en la Torá tiene un significado profundo que puede guiarnos en nuestra vida diaria. A través de este versículo, aprendemos que el trabajo físico, cuando se realiza con una conciencia espiritual, se convierte en un medio para acercarnos a nuestra verdadera esencia y conectarnos con lo divino.



