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Mi Plan es… Tishrei 4, 5787 – 14-09-06

Este 15 se nos llama a Tzom Gedaliah, al ayuno de Gedalías; el 15 ya es el 4 de Tishrei, dentro de los Diez Días de Teshuvá, camino hacia Yom Kippur el 21 de septiembre.  Después de haber estudiado el 3 de Tishrei como un día de reconocimiento de aquello que puede destruir desde dentro, el 4 de Tishrei puede convertirse simbólicamente en el día de poner luz, orden y dirección sobre aquello que hemos reconocido.

Es el día de poner luz sobre aquello que necesita ser transformado.  El cuarto día de la creación está dedicado a los מְאֹרֹת — me’orot, las luminarias: וַיֹּאמֶר אֱלֹהִים יְהִי מְאֹרֹת – Vayómer – Elohim: yehí me’orot – “Y dijo Dios: haya luminarias…” Y el texto continúa diciendo que serían para señales, tiempos, días y años.  Así que podemos hacer una lectura espiritual: El 4 nos invita a pasar del reconocimiento a la iluminación. El 3 me hace mirar lo que ocurrió. El 4 me pregunta: ¿Qué luz necesito para saber cómo continuar?

El número 4: pasar de la idea a la estructura. En gematría: ד — Dálet = 4. Y la palabra דלת — délet, “puerta”, comienza precisamente con ד. Esto nos proporciona una hermosa meditación simbólica: 4 = puerta. No significa que la gematría esté diciendo matemáticamente que “el 4 de Tishrei es una puerta”; sería demasiado categórico. Pero como lectura espiritual, resulta muy fértil. Porque estamos precisamente atravesando una puerta: Rosh Hashaná → Teshuvá → Yom Kippur. Y la pregunta es: ¿Voy a atravesar esta puerta siendo la misma persona que entró? El 4 de Tishrei podría ser entonces nuestro día para preguntarnos: ¿Qué puerta necesito abrir? Y también: ¿Qué puerta necesito cerrar?

El 4 de Tishrei del año 5787 en el calendario hebreo inicia al anochecer del lunes 14 de septiembre de 2026 y concluye al caer la noche del martes 15 de septiembre de 2026 (el 14 de septiembre coincide con el 3 de Tishrei / Tzom Guedaliá).

Este día transcurre en pleno corazón de los Aseret Yemei Teshuva (los Diez Días de Retorno), la ventana cósmica de diez días entre Rosh Hashaná y Yom Kipur en la que el tribunal celestial sopesa y sella el destino del nuevo año.

Dentro de los diez días de Teshuvá, el día 4 marca el afianzamiento de la luz del nuevo ciclo. En el relato de la Creación (Génesis 1:14-19), el cuarto día fueron creadas las luminarias (meorot) para señalar las estaciones, los días y los años. Espiritualmente representa el momento de proyectar luz y claridad sobre la propia vida.

Tishrei está regido por la Sefirá de Biná (Entendimiento/Matriz Cósmica). Al ser el cuarto día de la cuenta de Teshuvá, la energía pasa de las esferas superiores de la mente a alinearse con la Sefirá de Césed (Misericordia y Amor incondicional) dentro del árbol de la vida interior, conectando la rectificación con el amor activo.

El número 4 equivale a la letra Dálet (ד). Su forma gráfica simula un hombre inclinado en humildad o una puerta abierta (Délet). Dálet representa también al Dal (el necesitado o indigente espiritual), recordándonos que para recibir la plenitud divina debemos vaciarnos del orgullo y del ego.

Situado en la influencia de Libra (Moznayim – Las Balanzas), regido por la columna de la justicia expansiva. El 4 de Tishrei exige calibrar la balanza no mediante el miedo al castigo, sino alineando nuestros deseos con la causa del Creador.

Dálet: una puerta que puede abrirse o cerrarse. Aquí aparece algo todavía más interesante. La palabra: דֶּלֶת — délet, significa: puerta. Y una puerta tiene una característica fundamental: permite entrar y permite salir. Espiritualmente podemos utilizarla como metáfora de nuestras fronteras interiores. Hay cosas que debemos dejar entrar: sabiduría; corrección; consejo; amor; humildad; misericordia; verdad. Y hay cosas que necesitamos impedir que sigan entrando: resentimiento; odio; mentira; orgullo; comparación; desesperanza; pensamientos destructivos. Entonces la pregunta del 4 de Tishrei puede ser: ¿Quién o qué tiene actualmente las llaves de las puertas de mi corazón?

La conexión extraordinaria con Génesis: el cuarto día trae las luminarias. Génesis 1:14-19 describe el cuarto día. Y observa para qué fueron colocadas las luminarias: לְאֹתֹת — le’otot “para señales” / וּלְמוֹעֲדִים — ulemo’adim – “para tiempos/señalamientos establecidos” / וּלְיָמִים — uleyamim – “para días” / וְשָׁנִים — veshanim – “y años”. Esto conecta maravillosamente con nuestra conversación sobre el calendario. El calendario bíblico no pretende únicamente decirnos: “Hoy es 15 de septiembre.” El tiempo puede convertirse en un maestro. Y aquí tenemos una enseñanza muy profunda: El creyente maduro no solamente vive los días; aprende de ellos. Por eso Tishrei puede convertirse en una especie de escuela espiritual.

¿Por qué precisamente luz? Porque después del 3 de Tishrei —memoria de Gedalías, conflicto interno, destrucción desde dentro— necesitamos algo más que arrepentimiento. Necesitamos discernimiento. Hay una diferencia enorme entre: culpa y discernimiento. La culpa dice: “Soy malo.” El discernimiento dice: “Hay algo en mí que necesita cambiar.” La culpa paraliza. La luz permite ver. Y por eso el 4 puede ser leído como: el día de la iluminación de la conciencia.

La tradición de los Aseret Yemei Teshuvá — עשרת ימי תשובה, los Diez Días de Arrepentimiento, convierte estos días entre Rosh Hashaná y Yom Kippur en un período particularmente dedicado a la teshuvá, oración y examen. El Shulján Aruj registra prácticas especiales para estos días, incluyendo incremento de oración y súplica. Por tanto, el 4 de Tishrei no está aislado. Está dentro de una secuencia: Rosh Hashaná, Rosh Hashaná II, Gedalías, iluminación interior, profundización, Shabat Teshuvá, acercándose, Shabat Shuvá, víspera de Yom Kippur y Yom Kippur. Es decir: todavía estamos a mitad del camino. Y esto tiene una enseñanza esencial: No necesitamos esperar a Yom Kippur para comenzar a cambiar.

Teshuvá: regresar, no simplemente sentirse culpable. La palabra fundamental de este período es: תשובה — Teshuvá. Procede de la raíz: ש־ו־ב — SH-W-B: “volver”, “regresar”. Esto transforma radicalmente nuestra comprensión del arrepentimiento. Teshuvá no es solamente: “Me siento mal por lo que hice.” Es: “Cambio de dirección y regreso.” El Talmud incluso declara: “Grande es la teshuvá…” y presenta la capacidad de la teshuvá para transformar una relación rota con Dios. Por eso el 4 de Tishrei nos puede preguntar: ¿De qué necesito regresar? No necesariamente de un pecado espectacular. Tal vez: de una actitud; de una relación equivocada; de una ambición; de una manera de hablar; de una necesidad de controlar; de una interpretación equivocada de alguien; de una versión antigua de mí mismo.

El Tikkunei Zohar relaciona Teshuvá con el período de los Diez Días de Teshuvá y con Yom Kippur. Podemos entonces contemplar el proceso como una especie de movimiento desde la dispersión hacia la integración. Y aquí entra una palabra que hemos utilizado anteriormente: תיקון — Tikkun. Reparación. No se trata solamente de reconocer que algo está roto. Se trata de preguntarnos: ¿Qué puedo hacer hoy para comenzar a repararlo? Ésta es una diferencia enorme.

Aquí podemos construir una aplicación práctica de la simbología del cuatro. Cuerpo: ¿Qué necesita orden en mis hábitos? Mente: ¿Qué pensamiento necesito corregir? Emoción: ¿Qué sentimiento necesito procesar? Espíritu: ¿Qué relación con Dios necesita ser profundizada? Entonces: 4 = cuerpo + mente + emoción + espíritu.

No afirmo que ésta sea una correspondencia textual tradicional del judaísmo; es una herramienta contemporánea de meditación que puede ayudarnos a aplicar el simbolismo del cuatro a nuestro crecimiento integral. Y esto encaja perfectamente con lo que tú estás buscando: no solamente crecer como creyente, sino crecer integralmente como persona.

Podríamos convertir este día en una especie de examen de conciencia de cuatro dimensiones.

CUERPO: ¿Qué hábito físico está afectando mi vida espiritual?

MENTE: ¿Qué pensamiento repetitivo está robándome paz?

CORAZÓN: ¿Qué emoción todavía no he entregado a Dios?

ESPÍRITU:  ¿Qué área de mi relación con Dios necesita volver a tener vida?

Y después una quinta pregunta que las integra: ¿Qué acción concreta voy a realizar para comenzar el cambio? Porque la espiritualidad que nunca llega a la conducta permanece incompleta.

Esto es particularmente interesante desde la tradición interpretativa. Rashi recoge la idea rabínica de que las luminarias fueron creadas desde el principio, pero su colocación en el firmamento ocurre en el cuarto día.  Y otros comentaristas desarrollan la relación entre la luz primordial y las luminarias posteriores.  Espiritualmente esto nos ofrece una metáfora extraordinaria: una cosa es tener luz; otra cosa es saber dónde colocarla. Podemos tener conocimiento. Pero no saber aplicarlo. Podemos conocer Biblia. Pero no vivirla. Podemos saber hablar de Dios. Pero no reflejarlo. Por eso el 4 de Tishrei puede ser: el día de poner nuestros conocimientos en su lugar correcto.

Génesis dice que las luminarias sirven para marcar: tiempos, días y años. Eso sí nos permite reflexionar sobre los ciclos celestes. Pero yo evitaría completamente utilizar la astrología para afirmar: “El 15 de septiembre sucederá X porque Marte está en determinada posición.” Eso convertiría una reflexión espiritual en determinismo. La pregunta más bíblica sería: ¿Qué me enseña el orden de los cielos acerca del orden de mi propia vida? El sol no compite con la luna. La luna no intenta ser el sol. Las estrellas no necesitan convertirse en otra estrella. Cada luminaria cumple una función. Y ahí aparece una enseñanza preciosa: crecer no significa convertirse en otro; significa descubrir cómo cumplir correctamente aquello para lo que fui creado.

Una de las grandes enfermedades espirituales contemporáneas es la comparación. “Quiero ser como él.” “Quiero tener lo que ella tiene.” “Quiero alcanzar aquello que otro alcanzó.” Pero Génesis presenta una creación donde cada elemento tiene su función. El 4 de Tishrei podría preguntarnos: ¿Estoy intentando vivir la vida de otra persona en lugar de desarrollar la vida que Dios me confió? La luz de otro no disminuye la mía. Y la mía no necesita apagar la de otro. Esto tiene una aplicación enorme para las relaciones humanas.

El Talmud nos ayuda a ir más lejos: teshuvá transforma el pasado. Aquí encontramos una de las ideas más poderosas del período. La tradición talmúdica llega a decir que la teshuvá puede transformar la relación con los pecados pasados, llegando incluso a que determinadas formas de retorno conviertan las transgresiones en méritos. No significa: “Entonces el pecado estuvo bien.” Significa algo mucho más profundo: El pasado no tiene necesariamente la última palabra sobre el futuro. Y esto es tremendamente liberador. Una persona puede haber cometido errores durante 20 años y, sin embargo, los próximos 20 años pueden adquirir otro significado. No podemos borrar lo ocurrido. Pero podemos redimir su significado mediante la transformación.

Aquí podemos hacer una analogía cristiana. Pablo dice: “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es.” Y continúa con la idea de que las cosas antiguas pasan y comienza algo nuevo. La lógica es sorprendentemente compatible con nuestra reflexión: Teshuvá: regresar, cambiar de dirección. Metanoia: cambio de mente/dirección. Nueva criatura: una vida reorganizada desde otra identidad. No son conceptos idénticos, y debemos respetar las diferencias entre las tradiciones; pero como analogía bíblica, la conexión resulta profundamente fecunda.

Te propongo entonces que este 15 de septiembre lo conviertas simbólicamente en un día de cuatro luces.

Primera luz: VER . ¿Qué no quería reconocer de mí?

Segunda luz: COMPRENDER – ¿Por qué ocurre en mí?

Tercera luz: REPARAR – ¿Qué debo hacer diferente?

Cuarta luz: MANIFESTAR – ¿Cómo demostraré con hechos que realmente cambié?

Esto convierte: conciencia → comprensión → reparación → acción. Y ahí aparece el verdadero crecimiento.

Yo haría algo muy sencillo. Toma una hoja y dibuja una puerta: ד. A la izquierda escribe: “LO QUE DEBO DEJAR ATRÁS” A la derecha: “LO QUE DEBO DEJAR ENTRAR” Después coloca cuatro elementos en cada lado. Por ejemplo: DEJO ATRÁS – resentimiento; necesidad de controlar; miedo; juicio precipitado. DEJO ENTRAR – confianza; paciencia; verdad; compasión. Después escribe debajo: “Señor, dame luz para ver lo que necesito cambiar y fuerza para cambiar aquello que ya he visto.”

El 14 de septiembre, 3 de Tishrei, es el ayuno de Gedalías; el 15, 4 de Tishrei, ya no es ese ayuno. El calendario de Montreal sitúa el ayuno del 14 aproximadamente entre las 5:02 a. m. y las 7:43 p. m.  Por tanto, yo no trasladaría automáticamente el ayuno al 4. Más bien haría algo diferente: 14 de Tishrei — reconocer la ruptura. 15 de Tishrei — encender la luz. Ésa sería una hermosa continuidad entre ambos días.

Si tuviera que condensar todo nuestro estudio en una sola frase para el 4 de Tishrei 5787, sería: “Después de reconocer aquello que estaba destruyendo mi vida, necesito encender la luz que me permita saber cómo reconstruirla.” El 3 nos mostró: Gedalías — crecimiento interrumpido por la destrucción interna. El 4 nos puede enseñar: Me’orot — luminarias que permiten distinguir tiempos, caminos y ciclos. Y el proceso de Teshuvá nos dice: No basta con saber dónde estoy; tengo que decidir hacia dónde regreso.

Nuestro PLAN…es ….

Abre la puerta a la corrección. No cierres tu corazón cuando alguien te muestra algo que necesitas cambiar.

No confundas conocimiento con luz. La luz verdadera transforma la conducta.

Aprende a leer tus ciclos. Hay etapas para comenzar, otras para corregir y otras para cerrar.

No vivas comparándote. Tu luz no necesita apagar la de otro.

Revisa tus cuatro dimensiones: cuerpo, mente, corazón y espíritu.

Convierte culpa en responsabilidad. No preguntes solamente “¿qué hice?”, sino “¿qué voy a hacer ahora?”.

Practica Teshuvá como regreso. No solamente arrepentimiento emocional.

Repara relaciones. Especialmente aquellas que se deterioraron por palabras, orgullo o indiferencia.

Permite que Dios ilumine tus zonas oscuras. No solamente las áreas que ya sabes que están bien.

Haz que la luz se vuelva acción. Porque una luz que no ilumina el camino no está cumpliendo su propósito.

Una hermosa secuencia para estos primeros días de Tishrei

1 Tishrei: DESPIERTA.

2 Tishrei: ESCUCHA.

3 Tishrei: RECONOCE.

4 Tishrei: ILUMINA.

5–6 Tishrei: ORDENA.

7–8 Tishrei: REGRESA.

9 Tishrei: PREPÁRATE.

10 Tishrei: RECONCÍLIATE.

Y después vendrá Sukkot, donde la espiritualidad cambia nuevamente de tono: después de haber juzgado, reconocido, reparado y reconciliado, aprendemos a habitar en la fragilidad y en la presencia de Dios. Así, el calendario deja de ser solamente una sucesión de fechas y se convierte en un mapa de transformación interior.

Cruzamiento de Puertas (Dálet): Utilizar el día para reconocer las áreas de carencia interior y cruzar la puerta del cambio consciente. La humildad verdadera abre los canales de la abundancia divina.

Activación de las Luminarias Interiores: Así como en el cuarto día de la Creación se fijaron el Sol y la Luna, este día invita a equilibrar la energía masculina/activa (dar, proteger) y femenina/receptiva (escuchar, integrar) en nuestras relaciones.

Cultura de la Misericordia (Jésed en Biná): Aprovechar la ventana del día 4 para realizar actos de bondad que sobrepasen la lógica o el mérito del receptor. Romper el juicio propio para que el juicio Divino sobre nosotros se transforme en pura misericordia.

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