
Perlas Cotidianas- Pastoreados?
Él cubre תחופו, Tejup, nuestra vergüenza producto de nuestra desobediencia con la piel de Su amor.
Es su sangre, דָּם, dam, la que se derramó para remedirnos, rescatarnos: salvarnos.
Una perla cotidiana nos recuerda que “autoflagelarnos no es lo coherente cuando Él nos pide amarnos”.
El mayor sacrificio y la mejor ofrenda, Korbán קָרְבָּן, es obedecerle siendo útiles a Su obra.
Cuentan, que son nuestros ruidos los que no nos permiten armonizarnos con las vibraciones de Su palabra.
Somos su rebaño, צְאוין, tseón, parte de Su redil, guiados por Su voz.
Nuestro Buen Pastor, ro’eh, רֹעֵה, nos acompaña, re’ah, רֵעַ, durante todo el recorrido terrenal hasta volver a casa.
El Texto de Textos nos revela Hebreos 10:7, “Entonces dije: He aquí que vengo, oh Señor, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí”.
Amemos nuestras cotidianidades, transformándonos



