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Mi Kabbala – Iyar 14, 5785 – Lunes 12 de mayo del 2025

¿Pureza?

El Texto de Textos nos revela en Números 9:7, “y le dijeron aquellos hombres: Nosotros estamos inmundos por causa de muerto; ¿por qué seremos impedidos de ofrecer ofrenda a Jehová a su tiempo entre los hijos de Israel?”

La fiesta de Pésaj Sheni (פסח שני) también llamada la segunda pascua, se entiende como una celebración judía menor, que se celebra el 14 de Iyar en el calendario hebreo, la cual se basa en la invitación que hizo Moisés cuando anunció el sacrificio de la pascua, Korban Pesach o cordero pascual, advirtiendo que este solo podía ser ingerido por aquellas personas que se encontraran puras, lo que genera que se le consulte al Creador qué hacer con aquellos que han estado en contacto con muertos y están impuros desde un punto de vista ritual, y por lo tanto no están en condiciones de cumplir con el mitzvá de la Pascua.

Se dice que luego de la consulta, Moisés, responde el anuncio del Creador en donde todo aquel que se encuentra imposibilitado de sacrificar al cordero pascual este día, ya sea por dificultades de observancia o incapacidad para viajar hasta el lugar del sacrificio, debe realizar el sacrificio un mes después, y comer el cordero pascual acompañado con matzá y maror (מַצֹּות עַל־מְרֹרִים), precepto que aún hoy cuando no se cuenta con el Templo de Jerusalén ni tampoco con el acceso al Monte, se ejecuta y como sacrificio se come matzá.

Así es como durante dicho día se expresan oraciones de penitencia en la búsqueda de ser purificados (טֳהָר, tahor), visión que para los creyentes nos invita a limpiarnos no solo en estas fechas sino a diario, con el agua de vida, esforzándonos por bendecir con nuestras palabras, pensamientos y emociones nuestras vivencias, asumiendo así la búsqueda de lograr un corazón conforme a lo que el Creador espera de nosotros, logrando intencionalmente que nuestro ser busque una conciencia en armonía con Su luz, minimizando la oscuridad mundana que nos aleja de nuestro amoroso Padre Celestial.

Él nos desea unidos por lo cual Su Presencia está siempre ante nosotros, sin embargo, no podemos acercarnos a Él si nos encontramos impuros (טָמֵא, tame) siendo necesario el transformar todo aquello que nos aleja de su lado como son: esos pensamientos, palabras y acciones que están en contra de la voluntad de nuestro Hacedor. Purificación que para nosotros los creyentes implica una oración sincera de arrepentimiento en donde además le confesemos nuestros pecados, reconociendo desde esa perspectiva la necesidad de ser Guiados por el Espíritu Santo.

El Pesáj (פסח), implica también que nuestro cuerpo como Templo en donde Él mora debe estar siempre dispuesto a eliminar de nuestras vidas todo aquello que nos esté afectando e infectando y una vez alcancemos esa purificación gracias a nutrirnos constantemente de su Palabra para que sea esta la que nos permita continuar el camino que nos conduce de regreso a nuestra morada celestial, esa que abandonamos como fruto de nuestra desobediencia y a la que no podemos acceder mientras sigamos retroalimentándonos a diario de deseos egoístas que solo nos distancian de la Luz de nuestro Creador.  

El Texto de Textos nos revela en Marcos 7:20, “Lo que sale de la persona es lo que la contamina. Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad”.

Oremos para que el Creador purifique con su Santo Espíritu nuestro ser.

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