
Mi Parashà – Gènesis 18:2
La escena que aquí se describe, de la visita de tres “hombres” a Abraham, quienes son interpretados como ángeles, simboliza, para la cábala, las tres columnas del Árbol de la Vida: Jesed (Misericordia), Guevurá (Juicio) y Tiféret (Equilibrio), representando la manifestación divina en el mundo material.
Jesed es representado por Abraham, conocido por su hospitalidad, simbolizando la bondad y la misericordia. Correr hacia los hombres refleja esta cualidad de Jesed. Guevurá, en la firmeza de los tres hombres “de pie”, simboliza el juicio y la estructura divina, mientras que Tiféret, en el acto de Abraham al postrarse en tierra, refleja el equilibrio y la armonía entre lo divino y lo humano, ya que reconoce el aspecto espiritual de estos visitantes.
Los creyentes debemos recordar que nuestro Señor Jesucristo nos habla de una escena similar en los evangelios, lo cual, llevado a la gematría, nos revela lo siguiente: el concepto de “sus ojos”, עֵינָיו (eynav): ע (Ayin) = 70, י (Yod) = 10, נ (Nun) = 50, י (Yod) = 10, ו (Vav) = 6, valor total de 146, así como el concepto de “tres”, שְׁלֹשָׁה (sheloshá): ש (Shin) = 300, ל (Lamed) = 30, ש (Shin) = 300, ה (Hey) = 5, valor total de 635, y “hombres”, אַנָשִׁים (anashim): א (Alef) = 1, נ (Nun) = 50, ש (Shin) = 300, י (Yod) = 10, מ (Mem) = 40, valor total de 401, nos habla tanto de la capacidad de ver más allá de lo físico, hacia lo espiritual, como de conectarnos con la idea de “verdad” (emet), ya que la verdad es fundamental para ver lo divino en lo cotidiano.
Este versículo nos habla de la importancia de estar atentos y receptivos a las manifestaciones divinas que pueden aparecer en nuestra vida diaria. Al igual que Abraham, debemos alzar nuestros ojos para ver las oportunidades que se presentan, responder con hospitalidad y apertura, y estar dispuestos a equilibrar nuestras acciones con la bondad (Jesed) y el juicio (Guevurá), buscando siempre la armonía (Tiféret).
Estos estudios nos invitan a profundizar en nuestra espiritualidad, dándonos herramientas para la autorreflexión y el crecimiento personal, ayudándonos a vivir con una conciencia mayor de lo divino en nuestra vida cotidiana.



