
Mi Kabbala – Adar 2, 5786 – Jueves 19 de febrero del 2026.
¿Traducciones?
El Texto de Textos nos revela en Génesis 11:7, “amos, bajemos y allí confundamos su lengua, para que nadie entienda el lenguaje del otro”.
La Biblia se ha traducido a cientos de idiomas y dialectos, sin embargo, los eruditos judíos consideran ello como algo no solo poco sano, sino altamente peligroso, debido a que una buena cantidad de esas reinterpretaciones parecen no ser tan fieles a las revelaciones dadas por la lengua original hebrea. Con todo y ello, la Palabra del Creador es una y quienes han realizado esta labor lo han hecho inspirados por el Espíritu Santo, lo que nos llama a entender desde nuestra confusión de lenguas y sesgos, la necesidad de dejar que Él nos guie, para lo cual debemos escucharle (עִבְרִית, ivrít) en oración, cada vez más.
Cada creyente busca en dicho texto enseñanzas que se ajusten a sus vivencias y búsquedas, por lo que regularmente se requieren de relecturas y de nuevas interpretaciones para que lo que allí se nos quiere manifestar sirva de Luz para nuestro entendimiento (בִּין, bin). Tengamos en cuenta que las palabras hebreas originales no tenían vocales y que por ende, al llevarlas a nuestros lenguajes se pueden reproducir errores conceptuales que, incrustados en nuestras costumbres y confusiones amañadas, le dan a estas traducciones otros sentidos, lo que sin embargo no le quita el valor a estas Sagradas Escrituras y a las revelaciones que allí se plasman gracias al Espíritu Santo.
Es importante al leer la Biblia orar para que sea Él, quien toque y guie nuestro entendimiento y así nosotros bebamos de la fuente original, esa que debe llenar nuestro ser, para que tal como lo expresó nuestro Señor Jesucristo en la última cena, podamos alabar con nuestras vidas al Creador. Termino Halel (הַלֵּל) que hace referencia a esos salmos y a su mensaje principal, el cual habla de redención, la cual solo se logra a través de la Fe en Él, concepto que solo entendemos si es Él quien esta iluminando nuestros caminos.
Probablemente por ello, al alabar (Halel) se nos invite desde el Texto de Texto en todas sus páginas a ser gratos, ya que este término viene de la misma raíz, Haleluya (הַלָּלוּיָהּ), expresión que se debe visionar como la intención de integrarnos al Creador a través de nuestras palabras, de allí el nombre del Libro de los Salmos (Tehilim, תְּהִלִּים) en el cual encontramos ese sano ejemplo que como llamado, nos llama a alabar y a buscar a nuestro Creador a través de plegarias y oraciones en donde nos enfoquemos más en agradecerle por todo, que en quejarnos y hacerle reclamos infundados.
Ezequiel (יְחֶזְקֵאל) como profeta, nos denota que nuestra fortaleza es Su palabra, por lo cual debemos leerla y releerla pidiéndole al Espíritu Santo el discernimiento necesario para que ya no interpretemos está a nuestro sesgo y acomodo, sino para que nos posibilite el aceptar los mandatos y preceptos divinos, en esa búsqueda de alabar a nuestro Creador permanentemente, asumiendo cada versículo Bíblico como una motivación a amarnos y gracias a ello, adorarle permanentemente, por todo y a través de todos, gracias a un modelo de vida en donde busquemos cumplir con sus propósitos trascendentes, esos que como don inmerecido debemos disfrutar a Su lado.
El Texto de Textos nos revela en Hechos 2:6, “Y al ocurrir este estruendo, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.”
Oremos para que cada relectura de la Biblia tenga una inspiración del Espíritu Santo en pro de nuestro crecimiento integral.



