
Mi Kabbala – Adar 4, 5786 – Sábado 21 de febrero del 2026.
¿Transigir?
El Texto de Textos nos revela en Levítico 26:1, “No os haréis ídolos, ni os levantaréis imagen tallada ni pilares {sagrados}, ni pondréis en vuestra tierra piedra grabada para inclinaros ante ella; porque yo soy el SEÑOR vuestro Creador”.
En nuestra dimensión mental mantenemos un constante tránsito entre una idea y a otra, transigiendo conceptos e imaginarios, lo que históricamente nos ha llevado desde el teocentrismo como temor y respeto al Creador Eterno y a Su palabra; al egocentrismo, en donde nos convertimos en el centro y la medida de todo, visión que desde lo individual nos arroja diversas interpretaciones, unas incluso ecológicas que nos mantienen aferrados a un geocentrismo fanático, que confundido con costumbres como el de la comida sana o incluso respeto hacia toda la naturaleza, de la cual somos mayordomos, nos termina alejando más y más de ese teocentrismo necesario para que nuestra alma (נָ֫פֶשׁ, néfesh) crezca.
Así es como hoy se habla de ecolatría, visión que nos reitera que los seres humanos preferimos los ídolos (terapim, תְרָפִִים) confundiéndonos mas, desequilibrios que nos llaman a ser Cristo céntricos para poder curarnos de todos los males que fruto del pecado original se han enraizado en nuestras mentes, costumbres e idiomas. Sanación definitiva que no será un proceso sencillo y menos rápido, para el cual Èl mismo nos regala un lapso de tiempo, crecimiento integral mental, emocional y espiritual que nos lleva a estar en armonía reconociéndonos parte de Él: centro del universo.
La misma Biblia está llena de historias que demuestran que hemos preferido dividirnos y seguir nuestras visiones ególatras, enfrentándonos constantemente, cuando tenemos la posibilidad de lograr que con la palabra creadora todo se armonice y aclare. Se trata de transar, de negociar, de transigir para que se dé a través de una negociación interior, un acuerdo que nos unifique, siendo Abrahán (אַבְרָהָם) el mejor ejemplo de cómo, cuando negociamos como en su caso con Efrén (el precio de la parcela para enterrar a su esposa) el mismo Creador nos salva (Sodoma) y guía.
El mismo Moisés nos muestra el cómo negociar (hitarev, התערב – de la raíz ערב que significa mezclar), lo que quizá nos denota que, aunque estamos mezclados, debemos aportar y compartir, para lograr acuerdos en donde esas idolatrías egocéntricas no nos dominen y contaminen. Transformaciones, que nos permitan además vernos como hermanos, como aliados, en donde el proceso superior sea el de acércanos al Creador quien espera que logremos alejarnos de tantas idolatrías y retornemos al teocentrismo en donde Él nos guía de vuelta a nuestra patria celestial.
Toda negociación (massa u-mattan, משא ומתן) implica tomar y dar, o sea que para llegar a una resolución mutua de nuestros conflictos ambas partes deben renunciar a algo y en este caso a la idolatría. Todas nuestras palabras (massa, peso y matan), deben servirnos para ir más allá de simples transacciones comerciales, para comunicarnos acordando gracias a los fundamentos de las Escrituras. Cambio interior que nos permite, ya no el adaptarnos a un mundo idolatra y ególatra, sino el integrarnos, acordando como hermanos que debemos atender la guía de nuestro único Rey, Señor y Creador.
El Texto de Textos nos revela en I de Juan 5:21, “guardaos de los ídolos”.
Oremos para que al transigir con los otros pasemos de la egolatría a adorar al único Señor y salvador Jesucristo.



