
Mi Kabbala – Adar 5, 5786 – Domingo 22 de febrero del 2026.
¿Belleza?
El Texto de Textos nos revela en I de Samuel 16:7, “pero el Señor le dijo a Samuel: —No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón”
Lo bello en este mundo parece tener más relación con lo estético que con lo ético, sin embargo y según las Sefirot del Árbol de la Vida, la belleza (תפארת) espiritual tiene que ver con esa fuerza que nos integra, por ello, algunos eruditos consideran que la Sefira Jesed (compasión) y Gevurá (severidad), generan la expansión y restricción, lo cual es un principio del movimiento, lo que quiere decir que debemos comprender que todas las fuerzas se complementan para manifestar en ellas el flujo de energía divina, denotándonos así que lo bello siempre estará relacionado con Él y Su esencia.
Quizá por ello se requería de alguien que enseñara de la belleza desde los preceptos del Creador, labor que se le designo a la tribu de Leví, dentro del pueblo de Israel, si a los hijos de Jacob, el tercero de los patriarcas, para que estos, fueran los Cohanim, sacerdotes (kohen כּהן), y los Leviim, seres que debían custodiar los mandatos del Creador y servir de mediadores entre lo feo de nuestro ello y lo bello de sus emanaciones, seres que irradian ese fluir que influencia nuestras búsquedas convirtiéndolas en reservorio de bendiciones, las mismas que nos integran para que confiamos plenamente en Él.
La belleza por lo tanto, va mucho más allá de lo estético de nuestra visión mercantil para enaltecer y agradar a nuestro ser, motivándole, hasta acercarnos a través de ella más a nuestro Padre Celestial, pero como estamos metidos en nuestros conceptos abstractos y creencias limitadas y finitas, obviamos incluso lo bello de Su amor y misericordia (חָ֫סֶד kjésed), alejándonos de ese universo ético y moral para caer en el pecado de lo impuro e inmundo de lo estético terrenal, que es simplemente otra de nuestras vanas ilusiones.
Lo bello de este vínculo misericordioso es que nos promueve una absoluta confianza para entender incluso que el juicio venidero no será con la severidad que algunos suponen, sino que gracias a la fe en nuestro Señor Jesucristo se puede convertir en un acto de gratitud (tadoh, תּוֹדָה) eterna, para con quien pagó el precio por nuestros pecados, borrando todas esas evidencias de desobediencia, gracias al verdadero amor que leal y fielmente Él nos denota y al cual debemos corresponder ya no solo siendo gratos para con Él, sino con nuestros entornos, al llenar estos de su misericordia.
Ester (מְגִילַת) además de ser una bella mujer, como heroína, a través de su valiosa labor, nos denota que lo bello nos proyecta realmente esa actitud magnánima de benevolencia gratuita por parte del Creador para con nosotros y por ende, como esta nos conduce a atraernos, ya nos basados en las ilusiones estéticas que nosotros mismos hemos construido históricamente para descalificarnos gracias a sus formas, sino para denotarnos que lo importante es entender el esplendor y el amor de nuestro Creador, que está allí, listo para quienes obedientemente retornamos a Su lado, acogiéndonos por fin a sus mandatos y preceptos confiando plenamente en estos, entendiendo así lo bello de vivir.
El Texto de Textos nos revela en Juan 7:24, “no juzguéis por la apariencia, sino juzgad con juicio justo”.
Oremos para que nuestra belleza interior resplandezca sobre un mundo que no entiende siquiera su propia estética.



