
Mi Kabbala – Kislev 27, 5786 – miércoles 17 de diciembre del 2025
¿Celebrar?
El Texto de Textos nos revela en Éxodo 12:14, “Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis”.
Buscamos nuestra alegría (simjá, שִׂמְחָה) pensando que ésta, implica el degustar de todo y de todos, hedonismo contradictorio que nos lleva a pensar en placeres egoístas, que según nuestras expectativas nos darán satisfacciones y bienestar; “bendiciones” que nos ha llevado históricamente a confrontarnos con una realidad que no coincide con esas expectativas mercantiles, llenándonos de insatisfacciones que magnifican nuestros resentimientos fruto de excesos que manifiestan adicciones, que involuntariamente nos convierten en dependientes y esclavos, seres que viven atados a decepciones y depresiones perdiendo esa voluntad que Él nos entregó para que la cogobernáramos.
Buena parte de nuestras fiestas (חג) nos incitan a relajarnos, a distraernos, pero muy pocas de ellas a celebrar lo mejor de nuestro tiempo al lado del Creador, perdiendo así la posibilidad de agradecerle y alabarle, degustando de la vida, prefiriendo más bien el ruido de nuestros espacios mercantiles, que disfrazados de escenarios musicales se combinan con alucinógenos que nos inyectan de sensaciones placenteras adictivas, que solamente nos provocan la necesidad de más y nuevos satisfactores, convirtiéndonos en dependientes.
No es gratuito que estemos plagados de apegos, que solamente explican la perdida de ese libre albedrio y por ende de ese dialogo (לְהָסִיחַ, Lehasiaj) con nosotros mismos, nuestros entornos, pero sobre todo con el Creador, ya que cuando no le reconocemos como parte fundamental de nuestra existencia y por lo tanto su Espíritu, no nos Guía, perdemos el sentido de nuestras vidas, llenándonos de distracciones y distorsiones que solamente nos reiteran que ese vacío existencial necesita ser llenado por su amor y luz.
Si se trata de celebrar la vida, debemos entender que la mayor satisfacción y placer, es el reconocernos en Él, quien siempre está con nosotros, quien nos acompaña, siempre y cuando nosotros así lo queramos, lo que implica asumir el día a día con la paz de sabernos a Su lado, lo que hace que no se necesite de festejos u otros motivadores emocionales, simplemente porque estamos plenos, fruto de placer que significa el compartir y deleitarnos en Él (חֵפֶֶץ, jepets) fluyendo armónicamente gracias al vibrar de Su palabra.
Como, Lea (לֵאָה) quizá podemos sentirnos cansados de este mundo, por lo que si queremos realmente celebrar, recordemos que aunque tendremos momentos diferentes en donde incluso la tristeza nos agobie, podemos ver en estas situaciones un llamado, para buscar Su compañía y respaldo, ya que lo que debemos conmemorar realmente es que Él siempre está a nuestro lado, incluso para protegernos de aquellos espacios en donde parece el mal nos acecha producto de nuestros libertinajes, así que debemos llenarnos de esa esperanza, que nos da la certeza que pronto todos articularemos nuestra voluntad a la de Él, agradeciéndole y alabándole eternamente, por permitirnos degustar de esta Su obra.
El Texto de Textos nos revela en Marcos 6:14, “oyó el rey Herodes la fama de Jesús, porque su nombre se había hecho notorio; y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes. 15 Otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta, o alguno de los profetas”.
Oremos para celebrar a cada momento nuestro encuentro con Jesucristo.



