Back

Mi Kabbala – Nisán 1, 5786 – Jueves 19 de marzo del 2026.

¿Equivocados?

El Texto de Textos nos revela en Éxodo 12:2, “este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año”.

La historia humana está plagada de errores, producto de una desobediencia que nos lleva a intentar contradecir los mandatos de nuestro Creador, porque sí. Desde esa perspectiva y pese a que Él mismo nos invitó a no contar nuestros días, lo cierto es que según algunas creencias paganas, nosotros hemos preferido desatenderle, tanto, que su propio pueblo que debía considerar el mes Nisàn (נִיסָן, retoño) como el primero, no lo hace y por el contrario, trasladó este en su calendario, dejando a un lado incluso que fue en esos días primeros en que sus ancestros salieron de Egipto y por ende el Creador empezó nuestro rescate. Lo que solo denota que seguimos de espalda a sus mandatos.

Es innegable que en este mes se celebra, Pesaj (la Pascua), sin embargo hoy por hoy estas se conmemoran en Tishrei (תִּשְׁרֵי, comienzo), al igual que el Rosh Jodashim y otras festividades, obviando que laTorá, da a este mes de Nisán una importancia vital. Es primavera y allí comienzan a germinar no solo los vegetales mientras la tierra reproduce su renovación, indicación para nosotros como creyentes para que aprendamos de esas fases  que nos trasforman, y nos llaman a salir de la esclavitud del pecado.

Algunas creencias esotéricas le dan a esta temporada una tendencia especial, ello mirado desde la constelación de Tale, que significa Aries o cordero. Símbolo de fortuna, que desde una analogía con el Bené Judio, que obligaba a tomar un cordero para ofrendarlo en Pesaj, nos reitera como creyentes que ese cordero es nuestro Señor Jesucristo, quien por fortuna nos  rescató: ashtarot u osher (עֹ֫שֶׁר, riqueza) y hoy nos llama a volver al cielo, a alimentarnos de Él: nuestro liberador, redentor, salvador y guía, en vez de seguirlo haciendo de nuestras alucinaciones egocéntricas con nuestros calendarios descontextualizados.

Todos los días contienen ocasiones especiales que nos deben incitar a realizar todo tipo de acciones en pro del bienestar integral, lo que implica el inclinarnos a nuestro Cordero pascual (שֶׂה, seh) a diario para estar a su servicio, denotando así que nuestros sacrificios y ofrendas son solo para Él. Rendición que se debe traducir en una dependencia total, acogiéndonos a sus preceptos y mandatos. Lo que a su vez se demuestra a través de una convivencia sana y armónica con todos nuestros próximos, reconociéndonos como hermanos en Cristo, dispuestos a depender plenamente de Él.

Melquisedec (Malki Tzedek, מַלְכּי־צֶדֶֿק) como sacerdote, nos llama a visionar a ese nuestro rey de Justicia, recordándonos además que nuestra obediencia debe ir más allá de seguir algunas creencias, con sus ritos y mitos plagados de desinformaciones, los cuales llevan a obviar que la misma Torá no le da siquiera nombre a los días, excepto al shabat, por lo que nuestros pensamientos, palabras, acciones y hasta omisiones deberían enfocarse en dar de lo mejor de nosotros para el servicio del Creador, quien con sus milagros diarios nos sigue sacando de todas nuestras esclavitudes, esas que apegadas a las riquezas históricas mercantiles de Egipto nos mantienen aun aferrados a fechas, fiestas, objetos y tradiciones. 

El Texto de Textos nos revela en Tito 3:3, “porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y odiándonos unos a otros”.

Oremos para que podamos entender que como hijos somos mayordomos de Él.

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *