Back

Mi Kabbala – Nisán 7, 5786 – Miércoles 25 de marzo del 2026.

¿Traición?

El Texto de Textos nos revela en Lamentaciones 1:2, “amargamente llora en la noche, y las lágrimas, corren, por sus mejillas; no hay quien la consuele entre todos sus amantes. Todos sus amigos la han traicionado, se le han convertido en enemigos”.

Se especula bastante al respecto de la traición de Judas. Historia, que nos debe servir inicialmente para revisar el cómo nosotros mismos al renegar de nuestra fe terminamos no solo desconfiando de nuestro Señor Jesucristo como nuestro Guía, sino actuando quizá igual o peor que aquel personaje, que defraudó a su Señor, pero que no está muy lejano al comportamiento pecador humano, en donde olvidamos su misericordioso amor, ese que clama por nuestra voluntaria transformación (מְשַׁנֶּה, meshane).

La traición es un golpe a la confianza, es cierto y se dice que parte de esa genética es la que ha hecho que algunos habitantes de Ish Queriyot, población cercana de Hebrón por el sur, estirpe de Judas continúen con ese apellido, Iscariote, que procede de Sicarioth (סיקריים, siqariyim) siendo referentes históricos de asesinatos políticos, los mismos que abundaban por Judea. De allí el vocablo sicario. Lo importante sería el dejar de juzgar y más bien cambiar esa herencia, asumiendo nuestra salvación, la cual vale más que unas cuántas monedas, y es que afortunadamente por fe podemos redimir nuestra sangre.

Redención (pdh, pdúyím),rescate (padah),que nos daYeshúa, (Josué, יֵשׁוּעַ) el Salvador, por lo que más allá de seguir relacionando el nombre de Judas con Judea y por ende con los Judíos para responsabilizarles por la muerte de Él, obviando que Él mismo nos eximió a nosotros como hermanos de esa responsabilidad, tengamos en cuenta que voluntariamente Él se entregó para rescatarnos y nos llama a asumir esa Su crucifixión no como una traición sino como un acto de perdón, por el cual debemos trabajar más, para desvincularnos por fin de esa estirpe pecadora, producto de la desobediencia de Adam.

Si revisamos nuestro día a día seguramente nos daremos cuenta que, por más Fe que prediquemos en Él, regularmente replicamos acciones que contradicen su mandato de amor y es que con esos nuestros hábitos mal sanos denotamos que el pecado como le sucedió a Judas, sigue morando en nosotros. Razón de peso para asumir un cambio interior que nos aleje de esa misma orca diaria y que nos permita seguir dichos mandatos, juzgándonos y muriendo (מוּת, mut) pero como pecadores, entendiendo que Él nos salvó a través de su humanización y muerte.

Judas o Juda (יהודה, “Yahû’dâh) tienen similitudes lingüísticas para hacernos el llamado como comunidad para que dejemos de traicionarnos y de traicionarle con nuestras desobediencias constantes, alejándonos de ese Creador que murió por nosotros para rescatarnos, cuando debemos es seguirle, recordándole más que colgado en aquel madero: resucitado, ofreciéndonos su misericordiosa transformación, para así poder dejar esas conductas idolatras y ególatras que nos han llevado a alejarnos más y más de Su obra redentora, replicando así esos mismos desprecios pecadores; cual Judas.  

El Texto de Textos nos revela en Lucas 22:21, “mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa. 22 A la verdad el Hijo del Hombre va, según lo que está determinado; pero ¡!ay de aquel hombre por quien es entregado! 23 Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí, quién de ellos sería el que había de hacer esto”.

Oremos para que no sigamos traicionando a nuestro Creador.

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *