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Mi Kabbala – Tamuz 21 – Jueves 17 de julio del 2025

¿Reyes?

El Texto de Textos nos revela en Miqueas 5:4, “Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Creador; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra”.

Desde la etimología del latín: regnum, se considera como un territorio cuyos habitantes están sujetos a un rey, quizá desde dicho concepto se habla también biológicamente de varios reinos, lugares en donde encontramos diversas subdivisiones que desafortunadamente nos alejan de sabernos partes integrales de una creación, de una naturaleza con características comunes dentro de una variedad que se complementa, probablemente por ello debemos volver nuestra mirada a un único reinado (מַלְכוּת, malkuth), el de nuestro Mesías, quien nos integra a través de Su amor.

Todo en lo terrenal nos habla de esta visión, es por ello que nuestra autoridades terrenales deben observarse desde esa misión de mantener la armonía en medio de comunidades cogobernadas por el pecado, el mismo que hace que nuestros libertinajes no quieran someterse a esa Su voluntad y menos a sus propósitos amorosos, razón de peso para que necesitemos de normas que nos enseñen que hay una autoridad, la divina, la cual con sus preceptos y mandatos nos ayuda a buscar a ese Rey (מֶ֫לֶך, melek) a quien nos debemos y quien guía nuestras vidas a través del Espíritu Santo.

El reino celestial nos llama a acogernos a esa justicia, a ese plan, el cual se nos revela a diario a través de este mundo, en el cual prima la desobediencia, pero también Su misericordia, es por ello que aunque Él aborrece la injusticia, acepta nuestros errores y arrepentimiento, razón de peso para que la décima y última Sefirá: Malkut (Reino, מלכות) como atributo divino siendo la de más bajo rango en el orden descendente de estas,  nos hable de ese atributo receptor de todas las manifestaciones que están sobre ella, de esa característica principal o bitul que autoanulación borra dicho pecado original.

Concepto que deberíamos entender desde la lógica de que somos receptores de Luz para que, gracias a ese flujo proveniente de dichos atributos Superiores, usemos estos irradiándoles para percibirnos ascendiendo a través de las Sefirot superiores, si creciendo integralmente para poder trascender por esa ventana o portal de Maljut que nos llama a un servicio devoto, en donde gracias a nuestros dones o habilidades (מַתָּנָה, mattanah), somos útiles a la obra, propendiendo por aportar dentro de esa armonía divina, la cual nos proyecta unas interrelaciones más fraternales.

Todos esos otros reinos: políticos, de las ciencias, educativos, financieros y hasta comerciales, nos reiteran que más allá de esas creencias egocéntricas que nos hablan de falsos poderes, nos llevan hacia nuestro Salvador,  a manos del único Rey, de Su gobierno, dentro de un mundo que tiene esos propósitos de redención en donde al final Él reine en nuestras voluntades y nosotros seamos por lo tanto realmente conscientes que es a Su lado que podemos liberarnos de esas falsas y erradas autoridades (מִשְׁטָר, mishtar) que solamente nos esclavizan.

El Texto de Textos nos revela en Juan 18:36, “Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; más ahora mi reino no es de aquí”.

Oremos para que el reino de los cielos permanezca a diario entre nosotros.

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