Back

Mi Parashá – Génesis 10:30

Al describir la extensión del territorio habitado por los descendientes de Joctán, desde Mesha hasta Sefar, en la región montañosa del oriente, se simboliza que Mesha representa, como comienzo, el establecimiento de bases firmes antes de expandir nuestras vidas y conocimientos. Quizá por ello, la llegada de los hijos dependía de tener la madurez espiritual suficiente para comprender todo lo que ello implica.

Esta madurez nos habla de establecer límites, pero también de reconocer los divinos, teniendo en cuenta que debemos mantenernos dentro de esos bordes, para los cuales contamos con capacidades y conocimientos que deben ser útiles para el bienestar general, de lo cual debemos ser conscientes.

Al hablar del “Har ha’kedem,” la montaña del oriente, el lugar de los comienzos y la sabiduría antigua, se nos sugiere que debemos buscar elevarnos espiritualmente y conectar con el conocimiento divino. Estamos llamados a adoptar una perspectiva más equilibrada, siempre buscando nuestro crecimiento espiritual.

Desde la gematría, Mesha (מֵשָׁא), cuyo valor es 341, significa más que un punto de referencia geográfico: es el inicio o punto de partida de nuestro viaje terrenal, un proceso de crecimiento que, a través de este comienzo, nos lleva a establecer una base firme desde la cual podamos expandirnos.

Sefar (סְפָרָה), con un valor de 370, es un punto de referencia geográfico relacionado con la idea de contorno o frontera. Esto nos indica la importancia de los límites y el reconocimiento de los bordes de nuestra experiencia o conocimiento, sugiriendo que debemos ser conscientes de dónde terminan nuestras capacidades y conocimientos, y dónde comienza lo desconocido.

Por ello, “Har ha’kedem” (הַר הַקֶּדֶם), “la montaña del oriente,” en hebreo, es simbólicamente el lugar de los orígenes, el comienzo y el nacimiento del día, ya que el sol sale por el este. El oriente es visto como un lugar de sabiduría antigua y de inicio, donde la montaña simboliza la elevación espiritual y el ascenso hacia el conocimiento divino.

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *