
Mi Parashà – Génesis 25:10
Este versículo se refiere al campo que Abraham compró de los hijos de Het (hititas) para usarlo como lugar de entierro. Tanto Abraham como su esposa Sara fueron sepultados allí, en la Cueva de Macpela. La palabra “ha-sade”, Ha-sade (הַשָּׂדֶ֣ה) que significa “el campo”, tiene un valor gemátrico de 314, número que es el valor del nombre divino Shaddai (שדי), lo que nos recuerda la conexión sagrada que este campo tiene con la presencia divina. El campo representa un espacio físico donde la presencia del Creador se manifiesta, convirtiéndolo en un lugar de santidad y espiritualidad.
El verbo “comprar” Kanah (קָנָה) tiene un valor gemátrico de 155, número que puede relacionarse con la adquisición no solo de algo físico, sino también de un aspecto espiritual. La compra del campo por parte de Abraham no es solo una transacción terrenal, sino una inversión espiritual en el futuro de su descendencia, al asegurar un lugar sagrado para el entierro de los justos.
La expresión “Los hijos de Het” Bnei-Ḥet (בְּנֵי־חֵ֔ת), valor gemátrico de 465, nos sugiere interacciones entre lo espiritual y lo material. Los hijos de Het, aunque no pertenecían a la línea directa del pacto divino, participaron en el plan al vender este campo a Abraham, lo que les da un papel en la realización del plan espiritual.
La palabra para “fue sepultado” Kubbar (קֻבַּ֥ר) valor gemátrico de 302, nos relaciona con la creación de un lugar de paz y descanso. El acto de enterrar a Abraham en este campo establece un lugar de tranquilidad donde el alma de los justos puede descansar.
Este versículo narra un hecho aparentemente simple, la compra de un campo por Abraham y su entierro junto con Sara. Sin embargo, desde el punto de vista cabalístico, este acto encierra profundos significados espirituales. La Cueva de Macpela y el campo circundante no son solo un lugar físico de entierro, sino que se convierten en un nexo entre el mundo terrenal y lo divino. El campo fue comprado por Abraham, pero su verdadero valor radica en que se convirtió en un lugar sagrado.
El valor gemátrico de Ha-sade (314) nos conecta con el nombre divino Shaddai, lo que indica que el campo es un lugar donde la presencia de Dios reside de manera especial. Este lugar representa la eternidad y la continuidad espiritual, ya que es el lugar donde el patriarca Abraham y su esposa Sara descansan.
El verbo kanah (comprar) no se limita a una transacción material, sino que simboliza el compromiso de Abraham con lo eterno. Al comprar este campo, Abraham no solo adquirió un pedazo de tierra, sino que aseguró un espacio sagrado para la transmisión espiritual de sus descendientes.
El análisis cabalístico de este versículo nos invita a reflexionar sobre el valor de las acciones aparentemente mundanas, como la compra de un campo. Este campo se convirtió en un espacio sagrado, donde el descanso de los justos se convierte en un símbolo de la continuidad espiritual y la conexión con lo divino. La compra de Abraham no solo aseguró un lugar de sepultura para su familia, sino que también estableció un punto de conexión entre el mundo físico y el espiritual, un lugar donde la presencia del Creador se manifiesta de manera especial.



