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Mi Kabbala – Shevat 6, 5786 – Sábado 24 de enero del 2026.

¿Acuerdos? 

El Texto de Textos nos revela en Génesis 18:22, “Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante del Creador”.

Existen diversos acuerdos que debemos tener en cuenta para nuestro crecimiento integral como seres humanos: pactos, que implican que nuestros ojos, nuestra lengua, nuestro corazón, nuestra piel y todo nuestro ser se mantenga en esa voluntaria orientación divina para que así esa fuerza Superior con su fluir nos aporte los insumos necesarios en pro del logro de dicha meta final: nuestra redención. Razón de peso para construir acuerdos que deben cumplir con ese propósito de traernos a dicha meta (matará, מַטָּרָה), predestinación, que nos llama a ceder nuestra voluntad y dejarnos guiar por Su Santo Espíritu.

Todas nuestras búsquedas nos llaman a integrarnos a Él a través de esta Su obra y aunque algunas de sus revelaciones las visionamos como confusas por enfocarnos no, en ese deseo unificador, sino distrayéndonos en otra serie de perspectivas ilusorias que calificamos como necesidades, las cuales solo nos generan insatisfacciones, es valido comprender que acuerdos como la circuncisión o pacto de piel fundamentales para los Judíos, solo nos reiteran a los creyentes que Bejiná Dálet (cuarta fase), implica que nos retiremos del polvo del cual fuimos tomados y nos ubiquemos en Maljut, uno de los treinta y dos senderos, blanqueando nuestros pecados con esa Sefirot, que con su espersor (Aviut, סְמִיכוּת, smijut) nos brinda las cualidades (Din), para vivir acorde a sus preceptos. 

Todo su amoroso idioma nos habla de lograr mejores propósitos, para lo cual debemos ajustar nuestro lenguaje confuso dentro de este mundo (Olam) en donde nuestra Néfesh (נפש, alma) se encuentra siendo parte de este proceso terrenal transitándole (Shaná), tiempo que nos llama no tanto a sumar años, sino para cumplir con ese plan que contiene acuerdos voluntarios, que como pactos nos permitirán alcanzar ese objetivo trascendente de integración con nuestro Padre Celestial. Es por ello que uno de ellos, el de la circuncisión, nos solo tiene que ver con procrear o engendrar, sino con lograr un estado de totalidad que nos purifique para así emerger hacia Su encuentro.

Este dimensión material (Olam): de la acción, no es nuestro único mundo, simplemente hace parte de dicho proceso para nuestro crecimiento integral, en donde también podemos tomar la decisión de no crecer, destrucción como en el caso de Sodoma y de Gomorra que en el caso de Lot le demostró el valor de la santidad, de allí que debemos escoger si queremos cohabitar esta tierra: Bejiná Dálet(בג’ינה המשך)que no es bendita, ya que prolifera el pecado y nuestra desobediencia o nos dejamos guiar para que incluso los ángeles nos ayuden a no terminar alejados producto de esas desinformaciones.

Nuestra misión es atender a dichos mensajeros en pro de acercarnos más y más al Creador sabiéndonos parte integral de Su obra, evitando así que nuestro ego o yo nos separe de Él, reconociéndonos como parte de Él, vivenciando en este mundo, Su obra, todo lo que nos demuestra la necesidad de trascender, purificándonos; separación o santidad (qaddosh,  קדוש) que nos reitera que somos extranjeros en este territorio y que esta trinidad nos llama es a vivenciar en esta dimensión egoísta en pro de aprender al vincularnos con Su amor.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 24:34, “Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. 35 Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan”.

Oremos para poder respetar nuestros acuerdos con el Creador siendo guiados por Él.

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